«Versos para el Rojerío, un poemario a mi estilo que contiene próximo a los cien poemas y puede que haga el número ochenta y tantos de los poemarios que llevo escritos, aparte de ensayos, novelas, artículos y demás. Asuntos que ocupan muchos renglones»

Es probable, que el golpe de estado milico, Vaticano, al que tuvieron que enfrentarse los republicanos españoles, fue el más multinacional de los que ha habido en el mundo. El clero y el fascismo y el militarismo universal que saca galones y teoría de conductas patrias mientras tira de escalafón, en cuanto hay un grave acontecimiento, la patria entera la dejan en manos y sangre de nosotros el pueblo, hipotecada en odios y heridas. Es probable que el agua más contaminada, la destila la Historia de España, con extensos y experimentados, de lo fácil que resulta, alterarlo todo para que se caigan las nueces del lado que interesa.
Versos para el Rojerío, un poemario a mi estilo que contiene próximo a los cien poemas y puede que haga el número ochenta y tantos de los poemarios que llevo escritos, aparte de ensayos, novelas, artículos y demás. Asuntos que ocupan muchos renglones.
Nadie tiene obligación de leerlos; pero el pueblo, la gente, nosotros, tampoco tenemos obligación de guardar silencio, mientras estafan nuestras vidas, y recuerdo como gente, puede que igual de estafadores, mandaron antes, después. Y ahora mismo, con la experiencia social que tenemos gracias al empuje de las mujeres españolas, que como los hombres, que sus aburrimientos y miedos sin solución, lo pasan algunos sentados en las iglesias.
Y no se sabe nada de que el mundo entero se ha beneficiado, un territorio por el valor de la palabra de un clérigo, mientras yo sigo sintiendo amor y admiración y respeto, porque lleva el legón a cuestas, y lo escuchaba cantar coplas camino del bancal.
En homenaje a gentes como mis amigos Bernardo y Guillermo, a quienes la solidaridad y la libertad republicana se les quedó enganchada en sus vidas.
ACEROS
Subieron Gibraltar arriba
Con las gumías al cinto,
Algunas enrobinadas
Por falta de uso,
Pero contratadas
Por gentes
Que se decían españoles,
Prometiendo
Que su uso,
Gibraltar arriba,
Las volvería
Brillantes y lustrosas.
Las gumías del norte,
Las de los Atlas
Y las cavilas
Tenían la razón
De su filo
Y de su rabia,
Y les era indiferente
El tajo que daban
Cansados de humillaciones.
Pero los que se decían españoles
Que los veían degollar
Con la tranquilidad
Que tiene que dar
A la bestia
Cuando destroza.
Brillaron las gumías marroquís,
Se limpiaron los aceros,
Y hasta en el degüello
Los que se decían ser españoles,
Quisieron abarcarlos todos,
Sobre gentes desarmadas,
Y recordaremos sus nombres
Y no precisamente
Como españoles.
SIN CRECER
Los que llamamos
Fachas,
Están sin crecer,
Viven en guarderías,
Dando bocados
A su entorno,
sosteniendo entre sus brazos
Lo que sienten y piensan
Son sus juguetes.
Los que llamamos fachas
Tienen miedo,
Porque nada es suyo
Suyo,
Aunque lo tengan
En sus manos
Agarrado.
Con el mismo futuro
Que los demás,
Los fachas,
Año arriba,
Año abajo,
Cuando se marchan,
No vuelven más,
Ha recoger algo olvidado
De lo que dicen que es suyo,
Y no se cierran
Sus guarderías,
Porque un facha
No pasa de ser un egoísta
Nacido,
Que lo primero
Que aprende
Es a llorar.
Y llorar lloramos
Todos al nacer.
BUSCANDO LA VALENTÍA
Aunque sea algo utópico,
Como si fuera
Una fantasía,
Busco la valentía,
Y no la encuentro,
Entre aquellas gentes
Que no hace tantos días,
Después de un santo
Fusilamiento,
Café con leche
O chocolate,
Acompañado de los
Churros justos,
Repetían: ¡Menos mal,
No sé dónde íbamos
A ir a parar,
Con aquello de café
Para todos,
Que pregonaban,
Los republicanos comunistas
españoles!
Y heroísmos aparte,
Ayuda celestial,
si no hubo
Café para todos,
Fue porque todos los fascistas,
Generalmente cristianos,
En manada hambrienta,
Unidos,
De una docena de países,
Se tuvieron que juntar
Muertos de miedo
Parapeteados solo por
Por las armas,
Como única valentía real.
GALLO MADRUGADOR
Cantó,
Y no dejó de cantar,
Aquel gallo republicano,
Esperando,
Que si había gente
De buena voluntad,
Un sol de justicia,
De los que no se oponen
A repartir el pan,
Surgiría por el oriente
Alumbrando la novedosa
Fórmula,
Desconocida en España,
Que se llama libertad.
Cantó, cantó mucho
El gallo,
En un ingente gallinero,
Que si no hubiera
Cantado,
El poco sol
Que nació,
Sería
Solamente
Un sol de fracaso
E injusticia,
Que es lo que por oriente
Salió.
Pero el gallo de la libertad
Siguió,
A pesar de todo
Cantando.
PARASITISMO
Vivir parasitando
Tiene el terrible
Inconveniente para el parásito,
Que de un lógico manotazo,
Las cuerdas de su guitarra
Dejen de sonar
Su copla
De abuso, molestia y daño.
La España,
Abundantemente parasitada,
Aguanta y aguanta;
Suele tardar mucho
En dar un manotazo,
Pero al final
Lo dará,
Y a uñas de caballos
O volando sobre ángeles
Los abundantes
parásitos españoles,
se irán,
con su patria,
su bandera
al hombro
y con esa humilde caridad
de acaparar todos los recursos,
y con semejante signo
humanitario,
evitar
que nosotros vayamos
al infierno,
porque según dicen,
con la riqueza,
es el camino más derecho
para llegar.
GENTE DE BARRIGA
Aburrida,
Sobresaliente barriga
Para que el fajín
Quedara elegante.
Africanistas tenían por honra
Llamarse,
Reyes en reinos
Por encima de la realidad
Que se vivía,
En una España de trabajo,
Siempre en una abundante
Precariedad.
Y cuantos más fajines,
Cuánto más conventos
Y casitas de la gloria,
En proporción aumentaba,
La enorme caridad
De dejar a los pobres
Con las manos extendidas
A la puerta de las iglesias
Soportando,
Cristianamente,
la incomodidad
De verlos molestando
A los que salían de misa,
españoles de verdad.
SILBIDO
El silbido de las balas,
En el dicho fascista,
Música celestial,
Si se lleva la vida
De un rojo,
De esos malvados,
Que pregonan y quieren,
Que todos los seres humanos,
Vivamos
En una igualdad pecaminosa,
Porque si en el cielo,
Hay ángeles y arcángeles,
Nunca será igual
El porte de un terrateniente,
De un latifundista,
Con un pobre,
Que no se duchan,
Que son pobres de solemnidad
Porque les gusta serlo.
El jefe de la manada,
El que muerde
Si no le dejan comer
El primero,
En el hombre,
Animal al fin y al cabo,
No es el que más dientes
Tenga,
Sino el que piensa,
Que con su nacimiento
Está convencido que se rompió
El molde de su especie.
ESCUCHADO
No lejos de una boca misa,
Apoyado en la fresca sombra
de la calle,
de la plaza,
a que terminara la celebración
de algo,
dos señoras,
no sé si una mareada
de tanto calor,
y la amiga socorrista
aficionada,
salieron.
Es que a la iglesia
Se viene a rezar,
Y no a estar luciendo joyas.
Y mientras lo decía
Como se movía mucho
Por causa seguramente
Del mareo,
Todos sus brazos
Eran un sonido metálico
De joyas y pulseras,
Que como no entiendo,
No sé si eran de las cotizadas
En los mercados
Que se organizaban,
Después de la venta de esclavos.
Calé con más fuerza mi cigarro,
Miré mis zapatos
Por comprobar
que no era un sueño,
que lo estaba oyendo,
y el comentario de aquella
mujer,
para la que el mundo
empezaba y terminaba en ella,
en mi rotación espacial,
sentí una gran alegría
de poder hacerlo
sin marearme,
y con más interés,
seguí,
aquella mañana
de calor insoportable,
con más gana,
fumando de mí cigarro.
ENTRE HERMANOS
Se suele decir
Que el golpe de estado,
Milico religioso
Que tuvo por cabecilla
A Franco,
Fue una guerra entre hermanos.
Y qué lejos estuvo
Se semejante calificativo,
Porque los hermanos
Se conocen,
Pueden sentir odio
Y pelear a muerte.
Pero la guerra
Entre españoles
Cuando el clero
Se vio sin jornal,
Y los militares africanos
Lo mismo,
El odio que se desató
El genocidio de máxima crueldad
Despiadado,
Todavía causa asombro
Que se matara
Entre desconocidos
Que se odiaban a muerte,
Sin conocerse.
Se desconoce
Cuántos caídos,
Terminada la guerra,
Se los comieron buitres,
Perros, lobos
Y otras alimañas.
Pero si conocemos
Que jamás en la Historia
De España
Se mató, fusiló
Y martirizó
Con tanta saña.
RECORDAR UN RÍO
Recuerdo un río,
Que tenía una gran barranca,
Mediante la cual
Se podían conta los años
De río viejo.
Pero sentado en su ribera,
Viendo bajar su agua
Recordé lo que me dijo
Un superviviente
Del golpe de estado,
De la guerra,
Que llevaba cuando
Aquello que me contó,
Siete años fuera.
Creí que añoraba
El pueblo, la gente,
Pero cuando pude volver,
Me dio alegría
Verlos a todos
Y a todos,
Pero donde aflojé
Y lloré
Fue cuando,
Como era verano,
Amagué y bebí del gua
Fría de aquel río
Que me hizo llorar
Su encuentro,
Y lo recuerdo.
AGADIR
Era por Agadir,
Por Agadir era,
Una herida tremenda
En la piel de la Tierra.
Ves esta tierra herida,
Partida,
Con una cicatriz
Probablemente
Por millones de años abierta,
Tanto o más años dura,
La nostalgia
Que se siente
Cuando se sale
Del lugar de uno
A la fuerza.
Tengo miedo del hombre,
De la guerra,
Del que se levanta
Y lleva en la mano
El palo de una bandera.
Los vi salir,
Y tan solo se oía
Aquello de venganza,
Muerte,
Guerra.
Miré al norte,
Yo no tenía ninguna
Venganza pendiente,
Vine antes y me quedé,
Nunca he podido volver
Soy un prófugo,
Para ellos
Los del palo de la bandera,
No tenía derecho a la vida,
Porque hablé de paz,
Y nunca vi,
Absolutamente nada,
Que me motivara
Matar un semejante,
Por eso sé que voy
Camino de mi final,
Con un gran odio interno,
Invisible,
Silencioso,
Hacia Franco
Y al clero romano.
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