Versos para el rojerío (II)

Versos para el rojerío (II)

«Versos para el Rojerío, un poemario a mi estilo que contiene próximo a los cien poemas y puede que haga el número ochenta y tantos de los poemarios que llevo escritos, aparte de ensayos, novelas, artículos y demás. Asuntos que ocupan muchos renglones»

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Cumpliendo los expresos deseos de Juan Eladio Palmís transmitidos antes de su fallecimiento, LasNoticiasRM va a publicar su último poemario. Tal como nos trasmitió, y debido a su extensión, este se irá publicando semanalmente de diez en diez poemas.

Es probable, que el golpe de estado milico, Vaticano, al que tuvieron que enfrentarse los republicanos españoles, fue el más multinacional de los que ha habido en el mundo. El clero y el fascismo y el militarismo universal que saca galones y teoría de conductas patrias mientras tira de escalafón, en cuanto hay un grave acontecimiento, la patria entera la dejan en manos y sangre de nosotros el pueblo, hipotecada en odios y heridas. Es probable que el agua más contaminada, la destila la Historia de España, con extensos y experimentados, de lo fácil que resulta, alterarlo todo para que se caigan las nueces del lado que interesa.

Versos para el Rojerío, un poemario a mi estilo que contiene próximo a los cien poemas y puede que haga el número ochenta y tantos de los poemarios que llevo escritos, aparte de ensayos, novelas, artículos y demás. Asuntos que ocupan muchos renglones.

Nadie tiene obligación de leerlos; pero el pueblo, la gente, nosotros, tampoco tenemos obligación de guardar silencio, mientras estafan nuestras vidas, y recuerdo como gente, puede que igual de estafadores, mandaron antes, después. Y ahora mismo, con la experiencia social que tenemos gracias al empuje de las mujeres españolas, que como los hombres, que sus aburrimientos y miedos sin solución, lo pasan algunos sentados en las iglesias.

Y no se sabe nada de que el mundo entero se ha beneficiado, un territorio por el valor de la palabra de un clérigo, mientras yo sigo sintiendo amor y admiración y respeto, porque lleva el legón a cuestas, y lo escuchaba cantar coplas camino del bancal. 


PIEDRA SOBRE PIEDRA

De hecho,
Nunca se escuchó
El silencio respetuoso
Con la muerte.

Las arengas cuarteleras,
Azadón de trabajo
De los jornaleros profesionales
Cuyo esfuerzo máximo
Es ponerse firmes
Haciendo ruido con los tacones,
Fue lo que se escuchaba
De muerte,
Y que piedra sobre piedra
Ninguna quedara
Que no fuera de su conveniencia.

Pasar a la crónica
A la Historia
No como salvador de vidas
Humanas,
Que tal propósito
Resulta algo muy vulgar,
De nulo abolengo,
Porque la patria necesita
No la sangre de un viejo
mando,
Sino la sangre
De la gente joven.

Hoy ha sido un día completo,
Triunfante,
Solo han muerto
Unos trece mil soldados,
Tenemos equipo
Para los nuevos remplazos,
Fue lo que dijeron
En el alto mando
Protector de Marruecos.

Si la vida y la miseria,
La injusticia,
Y el no dejar piedra sobre piedra,
Hubiera que cambiar
El nombre,
Se llamaría Franco
Y de apellido
Católico practicante.

UNA BALA

Trajo una bala al cuello,
Cogida con un cordón,
Y la llamaba su amiga,
Porque fue ella misma
La que se desvió
Y le perdonó
La vida.

Vino del frente,
Que menos frente
Tiene de todo.
Rojo republicano
Que tuvo que dar
Muchas explicaciones
Por la extrañeza
De que después del frente,
Frito, hervido, cocido,
Churrasqueado,
Pasó por un campo de
Concentración de la muerte,
Ahora lleno de granados,
De granadas preciosas,
Poque lo normal
Era el frente
Sin regreso,
O donde se concentró
La muerte
En los campos
Tras las alambradas.

Le gustaba ir al cine,
Sentarse en una esquina
De la fila,
Y dormir,
Fuera la película
Que fuera.

De verbo fácil,
De recuerdos ordenados,
Me habló de la guerra,
De los soldados,
De la muerte
Cuyo olor,
Decía,
Tenía todo infectado,
Y la muerte o la vida,
patria y dios,
con Franco y los curas
Como un cigarro
Encendido
O apagado,
Sin más.

MITAD MONJE, MITAD SOLDADO

Estuve buscando
Mis dos mitades,
Y fue todo,
una pesadilla
Que te acostabas,
Y no sabías
Dónde estaban
Tus mitades,
Y entre aquellas penurias,
Había mucha tristeza
Porque ninguna de las dos
Mitades
Te gustaba.

Solo sabías,
Que cuánto más religión,
Cuanto más tuvieras de soldado,
Cuando una mitad
Le ganara a la otra,
Te había vencido
El franquismo
La superstición,
La superchería,
Y con la incultura
hasta el cuello,
incluso había veces,
que hasta discutías
de las dos mitades.

El franquismo,
Fue y lo sigue siendo,
Algo tan cruel, oscuro
Y tenebroso
Como la santísima inquisición,
Que juntas las dos mitades,
Inquisición y franquismo,
Dan un conjunto de animales
De dos patas.

LAS PUERTAS ABIERTAS

Pero no porque fuera
Un triunfo,
De la honestidad,
Y la cultura social,
Que te permitiera,
en el franquismo,
tener las puertas de las casas
abiertas;
Es una mentira más
De los herederos
De los que tan solo ofrecían
Y ofrecen,
Patria y dios,
Y el pan se le olvida,
Aunque ya está pagado,
Al panadero.

Aquella gente
Que conocí
Superviviente al genocidio
Franquista religioso,
Gente silenciosa,
Que a las bestias
Que podían
Las nombraban
Con el nombre de Paco,
La mentira constante
Llenaba unas casas vacías
De enseres,
Y por fuera del cariño filial,
Que no se vende
De segunda mano,
Podías tener las puertas
De las casas
De par en par abiertas
Para no encerrarte junto
A la mentira
A pasar el día
O la noche.

La verdad,
la sonrisa y la vida,
eran las únicas cosas
que tenían las puertas
cerradas,
para que no se robaran
ni los “potros de tormento”
ni los vasos de coñac,
para los pelotones
de fusilamientos.

AIRE EN MOVIMIENTO

Aquí,
Donde la patria es aire
En movimiento,
Y la religión un negocio
Cuyo accionariado,
Más que redimido,
Está,
A diario,
Estafado,
Engañado,
Porque le gusta estarlo.

Donde la dictadura
Milico religiosa
Se llamó,
Y se llama,
Movimiento,
Basado el nombre,
En el hecho que muertos
Sus creadores,
Todos en la cama de viejos,
La movieron
y la siguen moviendo
sus herederos,
ahora y para el futuro,
porque el movimiento,
las descargas de pelotones
de fusilamientos,
alegan que durante muchos
años,
han sido
el despertador de los pajaricos,
y lo echan de menos.

SIN PUEBLO

Apretaron tanto,
Fueron tan brutalmente
Dueños y señores de vida,
Que España,
Un país luminoso
Con un sur alegre,
Había que esperar a estar,
En donde nadie
Te escuchara
Para cantar
Una copla,
Porque hasta por eso
Te pedían explicaciones.

El mango de madera
De un martillo,
Aunque no golpea,
Sigue siendo martillo,
Y el franquismo
Y el clero romano,
Los dos juntos,
De la mano,
Y al cuello
El mismo viejo escapulario,
De los que están creídos
Que, con su soplo,
Por su ejemplo de vida
Sale el sol a diario,
Llenaron de mangos de martillos,
España,
De norte a sur,
De este a oeste,
Y no dejaron crecer
A un pueblo generoso,
Que vivió en silencio.
Y cuando el martillo
Cambió en apariencia de mano,
En vez de silencio,
Aquellos valientes,
Viven temblando.

A UNA TINAJA

Tiempos de tinaja,
De donde se bebía
Con la lama,
Apartando la tapa de madera,
El agua de lluvia,
De aljibe de arrastre,
O de pozo,
Sin nostalgia,
Cuando el agua era agua,
Bebida por las gentes
Durante millones de años.

Una casa,
Sin tinajas de vino
O de aceite,
Solo para el agua,
Olía a república,
A gente callada,
Que no contaba en la cuenta;
En la cuenta contada
De que antes
Del golpe de estado,
Dirigido por orden divina
Por el papado de Roma
Y Franco,
Por no haber no había,
En las casas tinajas,
Y con botijos
Y cántaros,
Todo el mundo
Se apañaba,
Por fuera del lujo
De tener una tinaja.

En mi casa había una,
Que la recuerdo
Cuando metiendo
La metálica lama,
Dejaba en verano
Que el agua
Por ambos lados
De la boca,
Me chorreaba.

Y he querido recordar
Aquel tiempo
De adelanto social
Del franquismo,
Cuando tuvimos
Una tinaja.

MADRUGAR CON FRÍO

Siempre ha sido,
Y lo es todavía,
Como un castigo
El madrugar,
Que se convierte
En tormento
Cuando hace frío.

Recuerdo aquel frío,
Aquella madrugada,
Que habían “madrugado”
Al padre de un amigo,
Con la gentileza franquista,
De que los efectos
Un mal miserere
Se lo había llevado
A un campo
Que ni es santo,
Ni es campo.

Siguiendo con la verdad
Franquista,
Ante la tremenda duda
Y discusión,
De la forma de pensar
Y de hablar,
De un “madrugador”,
Que a la fuerza
Estuvo en el lado virtuoso
De los fajines y escapularios,
El apuntador
De la obra de teatro
De aquellos tiempos,
Fijó el entierro del “madrugado”,
Como el que se “llevaba la novia”
Que el cura los casaba
A la madrugada.

Las manos heladas,
Mi amigo,
A lengua caliente,
Dijo en voz alta
Lo que pensaba.

No le dieron ninguna medalla,
Porque las medallas y la verdad
No suelen ir parejas,
Pero en aquella madrugada
Mi migo comenzó a caminar,
Y después supimos
Que no paró de caminar,
Hasta llegar a Francia.

HISTORIA VERDADERA

Repaso la crónica,
La historia contemporánea,
Y ante tanto renglón
Intencionado,
Por fuera que me lleva
A un mundo pasado,
A una sociedad
Silenciada por las balas
Y las delaciones,
Tengo que cerrar página
Porque hasta donde
uno alcanza,
todo parece como
si el esfuerzo
del poder y del dinero,
esté empecinado
en salvarnos.

La salvación,
En parte,
Es dejar de nadar
Y pisar la playa;
Pero solamente con pisar
La playa,
No te salvas de nada.

Hubo un tiempo,
Olvidado por la crónica,
Que en España
Una república popular
Que no quiso salvar a nadie,
Y los condenó
a no ser analfabeto,
A ser lo más larga posible
La cadena de la esclavitud
Social,
A mirar más allá
De la playa,
Porque la arena de la playa,
Era tierra podrida,
Envenenada en España.
NUNCA QUISE
Porque tenía ojos
Para mirar,
Y oídos
Para escuchar,
Que la pobreza,
La escasez,
La miseria,
El intento logrado
Por años,
De no dejar un enseñante
Tranquilo,
Vivo,
Para que el clero
Copara la enseñanza,
Y la “grande y libre”
España,
Volviera
A “servir a dios y a usted”.

Nunca quise ser el conductor
Del vehículo
Que espera,
Motor encendido,
En la puerta,
Para recoger
A los atracadores
O ladrones.

Nunca he sentido orgullo
Alguno,
Por lo que llaman hispanidad,
Y desde estos renglones
Pido disculpas,
A los nativos americanos,
Por la parte de fascismo
Que dejamos colgando
Como vampiros,
Hasta que hagan un descanso
En su mortal glotonería
Los norteamericanos.

PISAR TIERRA

No vinieron en nave espacial
Alguna
De ningún mundo cruel
Donde les dieron clase
Sobre la sin piedad,
La bajeza,
Y la cobardía
Que generan las armas.

Estrellas, galones,
Mordiendo las manos
Que le echaban la comida,
Que le dieron el dinero,
O se lo quitaron,
Para comprarse fajines,
Subieron del sur
Y fueron recibidos con aplausos
Y cruces en los pechos,
Unos que se decían ser
Patriotas españoles.
Y en sus actos
Dejaron sangrientamente
Claro,
Que venían de un planeta
donde aprenden,
lo primero de todo a matar
los carniceros.

Asolaron todo cuanto
Estaba en pie,
Y por todas partes,
La cruz,
Que es el símbolo
del cadalso judío,
fue a la fuerza
adorado.


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