Alcantarilla debate una moción para vetar una planta de biogás antes de que llegue el proyecto

Alcantarilla debate una moción para vetar una planta de biogás antes de que llegue el proyecto

La concejala independiente Lara Hernández pide al Pleno rechazar infraestructuras “altamente contaminantes” en un municipio que considera ya saturado industrialmente

Canal WhatsApp LasNoticiasRM

Alcantarilla se asoma a un debate que, en otros municipios de la Región de Murcia, ya ha encendido protestas vecinales, choques políticos y una cascada de dudas sobre impactos ambientales: la posible implantación de una planta de biogás. En este caso, sin embargo, la discusión llega en una fase previa, casi preventiva. El Pleno municipal abordará una moción presentada por la concejala no adscrita Lara Hernández para que el Ayuntamiento fije “de forma clara y anticipada” una posición de rechazo a la instalación de una planta de biogás u otras infraestructuras industriales de “alto impacto ambiental”.

La propuesta no se vincula a un expediente concreto ni a un proyecto formalizado. Ese matiz es, precisamente, el núcleo del planteamiento político: Hernández sostiene que la institución debe pronunciarse antes de que el debate llegue “tarde”, cuando ya existan trámites avanzados, inversiones comprometidas o hechos consumados que, en la práctica, limiten el margen de maniobra municipal. En su nota de prensa, la concejala defiende que anticiparse “no es exagerar”, sino ejercer una “responsabilidad institucional básica” para proteger el medio ambiente, la salud pública y la calidad de vida.

La moción se apoya en un diagnóstico local muy concreto: Alcantarilla, según Hernández, ya soporta una “enorme presión ambiental” por la concentración industrial y por el tráfico asociado. En su argumentario menciona explícitamente el polo químico y los polígonos industriales como factores que explican por qué, a su juicio, el municipio no debería seguir acumulando instalaciones potencialmente contaminantes “como si todo cupiera”. La idea de fondo es territorial: hay lugares donde, por saturación industrial o carga ambiental histórica, cualquier nuevo proyecto de alto impacto se percibe como una gota más sobre un vaso lleno desde hace años.

El texto de Hernández coloca además el debate en una coordenada social: habla de instalaciones que generan “rechazo social, molestias y riesgos ambientales”, y plantea que la discusión no necesita entrar —al menos en este momento— en modelos energéticos ni en tecnicismos. “No entro a discutir modelos energéticos ni debates técnicos complejos. Aquí la cuestión es sencilla: Alcantarilla no es el lugar adecuado”, sostiene en la nota. Con esa frase, la concejala intenta fijar un marco: no se discute si el biogás es bueno o malo como tecnología, sino si es aceptable sumar otro foco industrial a un municipio ya presionado.

Una “posición preventiva” tras la polémica en Las Torres de Cotillas

La moción nace, según la propia nota, tras la polémica generada en municipios cercanos —cita expresamente Las Torres de Cotillas— y ante los rumores de que un proyecto similar pudiera plantearse en Alcantarilla. Ese contexto explica el carácter anticipatorio de la iniciativa: Hernández no plantea un “no” a un expediente identificado, sino un “no” al tipo de instalación si aparece sobre la mesa. En términos políticos, es una manera de levantar un cortafuegos antes de que el incendio sea real.

Este tipo de posicionamientos preventivos suelen tener un doble objetivo. Por un lado, enviar un mensaje nítido a promotores y administraciones con capacidad de autorización: el municipio quiere cerrar la puerta desde el principio. Por otro, medir la temperatura política local y obligar a los grupos a retratarse, algo especialmente relevante en proyectos que, cuando se materializan, tienden a dividir a la ciudadanía. Con la moción, el Ayuntamiento “tendrá la oportunidad de posicionarse claramente”, subraya Hernández, y de comunicar que Alcantarilla “no puede ni debe seguir siendo un territorio receptor” de iniciativas de alto impacto.

La concejala enmarca esta posición no como una batalla de siglas, sino como una cuestión de salud pública y derecho a un entorno saludable. “Decir no a más contaminación no es ir contra el progreso, es defender el derecho de la gente a vivir en un entorno saludable”, remata la nota, apelando a un argumento clásico en conflictos ambientales: el progreso no puede medirse solo en inversión o actividad industrial si el coste se paga en calidad de vida.

Qué pide exactamente la moción: rechazo público y compromiso de no informar favorablemente

La iniciativa presentada por Hernández solicita que el Ayuntamiento manifieste públicamente su rechazo a la posible instalación de una planta de biogás y, en general, a infraestructuras industriales que supongan un aumento significativo del impacto ambiental en el municipio. La moción reclama, además, que el equipo de gobierno se comprometa a no apoyar ni informar favorablemente cualquier iniciativa de esa naturaleza. Es decir: no solo un pronunciamiento simbólico, sino una orientación política para la actuación municipal en procedimientos futuros.

El texto añade una petición dirigida fuera del ámbito local: insta a la Comunidad Autónoma y a las administraciones competentes a tener en cuenta la alta carga industrial y contaminante que ya soporta Alcantarilla. En la práctica, ese punto introduce una dimensión institucional clave: aunque el Ayuntamiento puede condicionar licencias, planeamiento o informes, en muchos proyectos industriales el peso decisivo recae en autorizaciones autonómicas o estatales. De ahí que Hernández busque “amarrar” la posición municipal y, a la vez, trasladar presión a quienes tienen capacidad final de permitir o no la instalación.

La moción, por tanto, no pretende cerrar un conflicto ya abierto, sino anticiparlo. Su valor político está en colocar el debate antes de que exista un expediente concreto, con el coste y el beneficio que eso implica: se actúa con margen, pero también se legisla —en cierto modo— sobre un escenario hipotético.

Un pleno para retratarse: medio ambiente, industria y límites del “todo cabe”

El debate en el Pleno servirá para comprobar si esa visión preventiva logra apoyo suficiente o si, por el contrario, el Ayuntamiento prefiere mantener una posición de espera ante proyectos que aún no están formalmente sobre la mesa. Lo que Hernández propone es un mensaje de límites: Alcantarilla, con su historial industrial y su carga ambiental, no debería seguir absorbiendo infraestructuras de impacto como si fuera un terreno ilimitado para cualquier iniciativa.

En un municipio acostumbrado a convivir con industria, el debate no es menor: no se discute solo un modelo energético, sino el reparto territorial de los riesgos y de las molestias. Y esa es la pregunta que sobrevuela la moción: cuándo dice una ciudad “basta” y quién decide qué entra y qué no entra, especialmente cuando el argumento de la saturación industrial se convierte en línea roja.

Con esta iniciativa, Lara Hernández intenta situar esa línea antes de que el conflicto sea irreversible. El resultado del Pleno marcará si Alcantarilla adopta esa postura preventiva o si opta por no fijar una posición hasta que haya un proyecto concreto. Mientras tanto, la moción ya ha logrado lo que buscaba: activar el debate sobre el límite de la carga industrial y sobre el derecho de la ciudadanía a no ser, una vez más, el destino por defecto de instalaciones que otros municipios rechazan.

Si has visto algún error en esta noticia o tal vez puedes aportar alguna información extra, puedes contactar directamente con nuestra redacción mandando un email a news@lasnoticiasrm.es o escribiendo un mensaje por Whatsapp en el teléfono 641387053. Estaremos encantados de atenderte.

Puedes subscribirte a nuestro nuevo canal en Telegram, y disponer de todas las noticias importantes de la web en tiempo real.

Recuerda, pincha en t.me/lasnoticiasrm y dale a subscribir al canal en tu aplicación Telegram.

!!Te esperamos en LasNoticiasRM¡¡

Únete a nuestro canal de Telegram

Datos del autor

Artículo anteriorEmpresarios del alquiler de coches cargan contra una “imposición” para comprar flotas eléctricas