Cultura inicia la protección de San Antolín tras casi tres años de espera

Cultura inicia la protección de San Antolín tras casi tres años de espera

La incoación obliga a autorizar cualquier intervención mientras se tramita la declaración definitiva del templo como Bien Catalogado

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La Dirección General de Patrimonio Cultural de la Región de Murcia ha iniciado el procedimiento para declarar la iglesia parroquial de San Antolín como Bien Catalogado por su Relevancia Cultural, una figura de protección que reconoce los valores históricos, arquitectónicos, artísticos y devocionales de uno de los templos con mayor arraigo de la ciudad de Murcia.

La resolución, firmada el 14 de julio por el director general de Patrimonio Cultural, Patricio Sánchez López, reconoce expresamente que el procedimiento tiene su origen en la solicitud presentada por la Asociación para la Conservación del Patrimonio de la Huerta de Murcia, Huermur, el 18 de agosto de 2023. La petición dio lugar al expediente administrativo DBC 000083/2023.

La incoación no supone todavía la declaración definitiva del inmueble, pero activa una protección cautelar inmediata. Mientras se tramita el expediente, cualquier intervención que pretenda realizarse sobre el edificio deberá contar previamente con la autorización de la Dirección General de Patrimonio Cultural.

La Administración regional adopta esta medida provisional al amparo de la Ley de Patrimonio Cultural de la Región de Murcia y de la legislación general de procedimiento administrativo, con el objetivo de preservar el inmueble y garantizar que ninguna actuación pueda comprometer los valores que justifican su posible catalogación.

La resolución establece también que el procedimiento deberá resolverse y notificarse en un plazo máximo de veinte meses, contado desde el día siguiente a la publicación del acuerdo de incoación. El documento deberá publicarse en el Boletín Oficial de la Región de Murcia y notificarse tanto a los interesados como al Ayuntamiento de Murcia.

Huermur ha celebrado el inicio del expediente, aunque denuncia que la solicitud permaneció paralizada durante cerca de tres años. La asociación asegura que tuvo que presentar una queja ante el Defensor del Pueblo y otra ante el Servicio de Atención al Ciudadano de la Comunidad Autónoma para conseguir que la Administración impulsara la tramitación.

La resolución administrativa no recoge las razones por las que transcurrieron casi tres años entre la solicitud registrada en agosto de 2023 y el informe favorable emitido por el Servicio de Patrimonio Histórico el 30 de junio de 2026. Sí confirma, sin embargo, la fecha de presentación de la petición y que el informe técnico favorable constituye la base directa de la incoación.

Un templo ligado a la historia de Murcia desde el siglo XIV

El informe del Servicio de Patrimonio Histórico define San Antolín como uno de los templos católicos con mayor arraigo histórico de la ciudad de Murcia. La parroquia está situada en el barrio del mismo nombre, próxima al antiguo trazado de la muralla árabe de Verónicas, y figura entre las más antiguas de la Diócesis de Cartagena.

La documentación oficial señala que existe constancia de la parroquia, al menos, desde 1396 y que sus archivos conservan actas de bautismo fechadas desde 1599. Su historia ha estado marcada por sucesivas transformaciones, pérdidas patrimoniales y reconstrucciones.

El templo primitivo desapareció durante el siglo XVIII y fue sustituido por una iglesia barroca de mayores dimensiones, cuya fachada fue diseñada por Jaime Bort, autor también de la fachada principal de la Catedral de Murcia. El nuevo edificio fue consagrado en 1774 por el obispo Manuel Rubín de Celis.

Aquel templo barroco fue expoliado durante la Guerra Civil y posteriormente demolido en 1937. El informe oficial califica su destrucción como uno de los mayores atentados cometidos contra el patrimonio histórico-artístico murciano, al desaparecer una construcción representativa del periodo de máximo esplendor del antiguo Reino de Murcia.

Con la demolición también se perdieron piezas y elementos relevantes, entre ellos la Divina Pastora de Francisco Salzillo, un cuadro del altar de la cofradía de Ánimas pintado por José Muñoz y Frías, el antiguo reloj municipal instalado en una de las torres y el retablo mayor realizado por Lorenzo Alonso y Antonio Lerma.

Otras obras lograron salvarse gracias a su depósito en el Museo Provincial y en la Catedral de Murcia durante los años de la contienda. Entre ellas se encontraban el grupo escultórico de Santa Bárbara y San Antonio de Padua, de Salzillo; una imagen de San José de Roque López; varias piezas del paso del Calvario y un ostensorio atribuido a Andrés Ximénez de Cisneros.

Tras la Guerra Civil comenzó el proceso para levantar un nuevo edificio. La reconstrucción fue impulsada especialmente por el sacerdote Antonio Sánchez Maurandi, responsable de la parroquia entre 1941 y 1966, con la colaboración artística de Manuel Muñoz Barberán y bajo las directrices arquitectónicas de Pedro Cerdán Fuentes.

La primera piedra se colocó simbólicamente en marzo de 1942 y las obras se prolongaron durante años debido a las dificultades económicas. El proyecto contó con aportaciones populares, campañas de recaudación y un sistema denominado “Banco de la Providencia”, mediante el que los feligreses podían contribuir a financiar columnas, altares y elementos ornamentales.

El edificio actual se desarrolló entre las décadas de 1940 y 1960. Presenta un estilo ecléctico con reminiscencias basilicales, paleocristianas y detalles barrocos. Su organización interior se articula mediante tres grandes espacios separados por hileras de columnas, sustituyendo la antigua planta barroca de cruz latina por una disposición más diáfana y longitudinal.

Obras de Salzillo, Roque López y Muñoz Barberán

La incoación del expediente no se limita al valor arquitectónico del edificio. El informe de Patrimonio Cultural destaca también la riqueza artística que conserva en su interior y su estrecha relación con las tradiciones religiosas y populares de Murcia.

La iglesia es la sede de la Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón, cuya procesión sale cada Lunes Santo y mantiene un fuerte arraigo tanto en el barrio de San Antolín como en distintos puntos de la huerta murciana. Esta vinculación refuerza, según el informe, el valor cultural y social del templo.

Entre las piezas más destacadas se encuentra el Santísimo Cristo del Perdón, una obra de Francisco Salzillo fechada en 1733. También conserva una Virgen Dolorosa atribuida a Francisco Sánchez Araciel, una talla de San Juan Evangelista vinculada tradicionalmente a Roque López y una escultura de Santa Bárbara atribuida a Salzillo.

El inventario recogido en la resolución incorpora asimismo un San José con el Niño de Roque López, una imagen de la Virgen de Fátima atribuida a Nicolás Salzillo, la Inmaculada Concepción conocida como “La Perla”, cuya autoría se atribuye a Salzillo o a su discípulo Roque López, y una imagen de San Antonio de Padua atribuida igualmente al escultor murciano.

Uno de los elementos más singulares del templo es su retablo mayor, construido mediante la reutilización de bloques de piedra procedentes de la antigua fachada del Palacio del Marqués de los Vélez, edificio situado en la plaza de Santo Domingo y demolido durante la Guerra Civil.

Sánchez Maurandi solicitó al Ayuntamiento la cesión de esos sillares, que se encontraban depositados en el Museo Provincial, y decidió convertir la antigua portada palaciega en el retablo principal de la iglesia reconstruida. En él se integraron además el relieve del milagro de San Antolín y las imágenes del paso del Calvario.

La decoración pictórica del templo está estrechamente vinculada a Manuel Muñoz Barberán, responsable de numerosos murales, ciclos religiosos y composiciones distribuidos por los altares, la nave, la capilla de la Comunión y la fachada principal.

Entre sus trabajos sobresale el mural del Juicio Final, una pintura monumental de siete por cuatro metros realizada para el altar de Ánimas. Muñoz Barberán se apartó de la representación tradicional de Cristo como juez severo para mostrarlo como una figura misericordiosa que acoge a las almas del Purgatorio.

También diseñó el frontispicio exterior, presidido por un Cristo Pantocrátor de inspiración románica, acompañado por los símbolos de los cuatro evangelistas y diversas figuras de santos. La fachada incorpora además siete vidrieras dedicadas a los sacramentos.

La torre campanario sigue una composición inspirada en los campaniles italianos y está rematada por una representación abstracta de la Inmaculada Concepción. El conjunto cuenta con 21 campanas, la mayoría fundidas e instaladas en 1965, organizadas mediante un sistema de carillón.

Huermur considera que la incoación representa un paso decisivo, pero ha reclamado que el expediente avance ahora sin nuevas demoras. Su presidente, Sergio Pacheco, ha defendido que la protección “llega gracias a la perseverancia de Huermur, después de casi tres años de retrasos injustificados que nunca debieron producirse”.

La asociación ha anunciado que mantendrá el seguimiento del procedimiento hasta que se produzca una resolución definitiva. La catalogación permitiría consolidar la tutela jurídica del inmueble y de su patrimonio histórico y artístico, mientras que la protección cautelar activada con la incoación ya impide que se realicen intervenciones sin el control previo de Patrimonio Cultural.

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