ANSE reclama esclarecer las causas de las muertes y reforzar la protección frente al posible impacto del ruido submarino

La Asociación de Naturalistas del Sureste, ANSE, ha informado de que el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y el Ministerio de Defensa están colaborando para evaluar las medidas preventivas aplicadas hasta ahora tras el varamiento de varios zifios de Cuvier en las costas del sureste peninsular. La respuesta ministerial llega después de que la organización ecologista solicitara información sobre las causas de estos episodios y reclamara cautelas ante el posible uso de sónares en el Golfo de Vera y el mar de Alborán.
La preocupación se ha reactivado en las últimas semanas tras difundirse en redes sociales varios vídeos en los que aparece un ejemplar de zifio de Cuvier nadando en las inmediaciones del puerto de Cartagena y Escombreras. La presencia de cetáceos en la costa no resulta excepcional en el caso de especies como el delfín mular o el rorcual común, pero sí genera inquietud cuando se trata de un animal asociado normalmente a aguas profundas.
ANSE teme que la aproximación de este ejemplar a la costa pueda estar relacionada con un posible problema de salud y que termine varando. La asociación recuerda que estos animales pasan gran parte de su vida alejados del litoral y realizan inmersiones profundas, por lo que su presencia cerca de instalaciones portuarias o zonas costeras puede requerir seguimiento.
Los fotogramas incorporados por ANSE a su comunicado muestran al cetáceo en aguas próximas al entorno industrial y portuario de Escombreras. La organización utiliza estas imágenes para reclamar vigilancia sobre el estado del ejemplar y para recordar los episodios registrados durante el pasado mes de enero.
En aquel momento, cinco zifios moribundos aparecieron de forma prácticamente simultánea en distintos puntos de la costa del sureste. Dos vararon en la Región de Murcia, otros dos en la provincia de Almería y un quinto llegó a Benzú, en Ceuta, durante la jornada siguiente.
La coincidencia temporal y geográfica llevó a ANSE a dirigirse formalmente tanto al Ministerio de Defensa como al departamento estatal de Transición Ecológica. La asociación pidió entonces que se suspendieran temporalmente posibles ejercicios con sónar mientras se aclaraba lo ocurrido y solicitó una investigación sobre las causas de los varamientos.
Defensa descarta maniobras acústicas españolas en las fechas investigadas
Según la respuesta recibida por ANSE, el Ministerio de Defensa ha descartado que la Armada española desarrollara maniobras acústicas en la zona durante las fechas en las que se produjeron los varamientos de enero.
Esta contestación no permite, por sí sola, determinar qué provocó la muerte de los animales, pero descarta la realización de esos ejercicios concretos por parte de la Armada española en el periodo señalado por la asociación.
ANSE sostiene que existen precedentes científicos que relacionan determinados episodios de mortalidad masiva de zifios con el ruido submarino generado por sónares militares. La organización explica que estas emisiones pueden alterar el comportamiento de los animales, provocar ascensos bruscos y afectar a sus ciclos naturales de buceo.
Según la asociación, esos cambios pueden producir daños fisiológicos graves, entre ellos embolias gaseosas y fallos cardiovasculares. ANSE recuerda, no obstante, que la causa concreta de los varamientos recientes debe determinarse mediante los informes técnicos y las investigaciones correspondientes.
La organización menciona como antecedente el varamiento de otro zifio registrado en La Manga en 2015. En aquel caso, la muerte del animal fue atribuida a un síndrome de descompresión, una lesión compatible con alteraciones abruptas de sus patrones de inmersión y ascenso.
Las necropsias de los ejemplares hallados en enero fueron realizadas por el Instituto Universitario de Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, un equipo especializado y con experiencia en el estudio de cetáceos varados.
ANSE señala que los resultados completos de esos análisis no se han hecho públicos. Según la información trasladada por la asociación, el equipo habría descartado causas naturales y habría valorado otras posibilidades en los informes remitidos a las administraciones.
La ausencia de publicación de las conclusiones impide conocer con precisión qué hipótesis siguen abiertas y qué elementos fueron detectados durante las necropsias. Por ello, ANSE mantiene su petición de transparencia y de esclarecimiento de las causas.
El Ministerio para la Transición Ecológica ha trasladado a la asociación que ambos departamentos están colaborando para evaluar las medidas preventivas implantadas hasta la fecha. Entre esas actuaciones se incluye la actualización de la información sobre la presencia de estas especies en las aguas del sureste.
El zifio de Cuvier está clasificado como vulnerable en el Catálogo Español de Especies Amenazadas y cuenta con protección estricta en el marco de la Directiva Hábitats de la Unión Europea. Esta consideración obliga a las administraciones a adoptar medidas dirigidas a evitar daños sobre sus poblaciones y hábitats.
ANSE pide investigar también la actividad de otras armadas
La asociación recuerda que una de las áreas afectadas forma parte de la Zona Especial de Conservación de los Valles Submarinos del Escarpe de Mazarrón, integrada en la Red Natura 2000.
El plan de gestión de este espacio reconoce el riesgo que puede suponer para los cetáceos el uso de sónares militares y prevé el desarrollo de un protocolo conjunto para minimizar los posibles efectos negativos de las maniobras.
ANSE considera necesario avanzar en ese marco de colaboración y establecer procedimientos de actuación respaldados por la comunidad científica. La organización defiende que la actividad militar y la conservación de especies amenazadas pueden resultar compatibles si se aplican medidas preventivas, controles previos y sistemas de seguimiento adecuados.
La asociación reconoce expresamente la importancia que estas maniobras tienen para la seguridad nacional, especialmente en un contexto internacional marcado por el aumento de los conflictos y las tensiones geopolíticas. Sin embargo, insiste en que esa necesidad no debe impedir la aplicación de protocolos de protección.
Entre las medidas reclamadas se encuentran la actualización de los datos sobre la presencia de cetáceos, la coordinación entre ministerios y la suspensión o adaptación de determinadas actividades cuando se detecten animales vulnerables en las proximidades.
ANSE espera además que Defensa investigue la posibilidad de que buques pertenecientes a otras armadas hayan utilizado sónares de alta frecuencia en aguas internacionales próximas. La respuesta ministerial descarta las maniobras españolas, pero no permite excluir actividades realizadas por navíos extranjeros fuera de las aguas sometidas al control directo de la Armada.
La asociación plantea esta posibilidad como una hipótesis que debería investigarse y no como una causa acreditada. Considera que la muerte simultánea de varios ejemplares podría ser indicativa de una perturbación acústica de alta intensidad, aunque la confirmación depende de los análisis técnicos y de la información sobre movimientos y actividades navales.
El conocimiento sobre las poblaciones de zifio de Cuvier presentes en el mar de Alborán y el Golfo de Vera continúa siendo limitado. Sus hábitos, su permanencia en aguas profundas y la dificultad para seguir sus movimientos complican la obtención de datos precisos sobre abundancia, distribución y estado de conservación.
A pesar de estas dificultades, distintas investigaciones consideran que las aguas del sureste son especialmente importantes para la conservación de esta y otras especies de cetáceos. Varios grupos científicos han propuesto incluso la creación de un santuario que refuerce la protección del mar de Alborán y el Golfo de Vera.
ANSE advierte también de que los animales encontrados en la costa podrían representar solo una parte pequeña de la mortalidad real. La asociación estima que apenas alrededor del 10% de los cetáceos que mueren en alta mar llegan finalmente al litoral y pueden ser detectados.
Si esa estimación se aplica a episodios como el registrado en enero, el impacto sobre la población podría ser superior al reflejado por los cinco ejemplares localizados. Esta posibilidad refuerza, según la organización, la necesidad de conocer las causas y mejorar la prevención.
La presencia reciente de un zifio en las proximidades de Cartagena y Escombreras vuelve a situar el asunto bajo vigilancia. ANSE reclama que las administraciones mantengan el seguimiento del animal, publiquen las conclusiones de las necropsias y completen la investigación sobre cualquier actividad acústica que pudiera haber afectado a los cetáceos.
La organización espera que la colaboración anunciada entre el Ministerio para la Transición Ecológica y Defensa se traduzca en medidas concretas, actualización de protocolos y una mayor protección de unas aguas consideradas esenciales para la conservación de los grandes cetáceos del Mediterráneo occidental.
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