El Ayuntamiento incorpora literalmente las condiciones de Patrimonio Cultural y veta forjados intermedios o actuaciones que alteren la gran sala histórica

La protección urbanística del Cine Rex da un paso relevante tras la estimación de las alegaciones presentadas por Huermur durante la tramitación de la modificación del Plan Especial del Centro Histórico. Según informa la propia asociación conservacionista, el Ayuntamiento ha incorporado de forma expresa y literal a la ficha de protección del inmueble las condiciones fijadas por la Dirección General de Patrimonio Cultural, reforzando el marco que limita cualquier intervención que pueda desvirtuar la sala cinematográfica histórica.
La entidad sostiene que el cambio corrige “ambigüedades iniciales” que, a su juicio, podían abrir la puerta a interpretaciones “peligrosas” sobre el alcance de las obras admisibles en el edificio. La clave, según el relato de Huermur, está en que el texto que tramita Urbanismo deja ahora por escrito —y sin fórmulas abiertas— que quedan descartadas las actuaciones que alteren la espacialidad original, así como la incorporación de forjados intermedios u otros elementos que impidan reconocer la tipología del cine como “gran sala” de proyección.
La nota difundida por Huermur sitúa este giro en dos documentos municipales fechados el 13 de febrero: la propuesta de aprobación definitiva firmada por la concejalía de Urbanismo y el informe jurídico emitido por el Servicio Administrativo de Planeamiento Urbanístico. Ambos, asegura la asociación, “reconocen y estiman” sus alegaciones tanto en lo referido a la protección patrimonial del edificio como al régimen de compensación urbanística asociado a la ficha del inmueble dentro del Plan Especial.
Un veto explícito a “trocear” el interior del edificio
El núcleo de las modificaciones, según el comunicado, es que la nueva redacción impide “la fragmentación interior del edificio o su transformación estructural”, al bloquear expresamente las intervenciones que supongan partir la sala o hacerla irreconocible. En términos técnicos, la prohibición de forjados intermedios se interpreta como un freno a cualquier intento de introducir plantas o estructuras añadidas que dividan el gran espacio interior y cambien su lectura arquitectónica.
Huermur afirma que, con esta redacción, el Ayuntamiento incorpora “literalmente” las exigencias de la Dirección General de Patrimonio Cultural “como había instado” la asociación, eliminando expresiones que —según su planteamiento— podían permitir obras incompatibles con la identidad del inmueble. La entidad reivindica que ese traslado literal era la única forma de garantizar una protección “real”, sin márgenes para interpretaciones posteriores.
En ese contexto, el presidente de Huermur, Sergio Pacheco, valora el resultado como un cierre a la incertidumbre inicial: “Hemos conseguido que el Ayuntamiento rectifique y blinde por escrito en la ficha de protección lo que antes quedaba abierto a interpretaciones y ambigüedades. El Cine Rex no podrá ser troceado ni transformado estructuralmente. Esto es una garantía para la ciudad”.
La organización insiste en que el efecto práctico de esa precisión jurídica es limitar, desde la base documental urbanística, la posibilidad de actuaciones irreversibles en el interior del edificio. En su versión de los hechos, el avance no se queda en un pronunciamiento político o en una declaración de intenciones, sino que queda incorporado a la redacción de la ficha de protección que acompaña la modificación del Plan Especial del Centro Histórico.
La ampliación de usos, puesta en cuestión por la propia limitación aprobada
Además de celebrar el refuerzo de la protección, Huermur plantea una objeción de fondo: entiende que las mismas modificaciones asumidas por Urbanismo evidencian una contradicción en la tramitación, al impulsar cambios de usos mientras se fija a la vez un “corsé” técnico y jurídico que impide alterar el espacio interior protegido.
La asociación lo formula en términos claros: si la ficha urbanística establece de forma expresa que no puede alterarse la configuración espacial de la sala, ni incorporar forjados intermedios, ni ejecutar elementos que hagan “ilegible” la tipología original, “resulta difícil sostener la necesidad real de ampliar los usos del inmueble”. En otras palabras, el argumento de Huermur es que autorizar nuevas actividades tendría un alcance práctico limitado si, para implantarlas, hiciera falta precisamente intervenir sobre aquello que se ha decidido proteger con mayor dureza.
El comunicado añade que la propia limitación jurídica ahora incorporada “confirma que la esencia arquitectónica del Cine Rex debe mantenerse intacta”, lo que, a juicio de la entidad, cuestiona el sentido práctico de permitir determinadas actividades que, en la práctica, no podrían desarrollarse sin afectar a la configuración espacial que se pretende conservar.
En este punto, Huermur no detalla qué usos concretos se pretendían modificar o ampliar en el expediente del Plan Especial, pero sí subraya que el blindaje de la sala obliga a leer la tramitación desde esa premisa: el edificio, según la interpretación que hace la asociación, queda vinculado a la preservación de su carácter como gran sala histórica, y no a una reformulación interior que la “trocee” o la diluya.
Compensación urbanística y recursos para la declaración BIC
Junto a la protección patrimonial, Huermur afirma que el Ayuntamiento también ha estimado alegaciones relacionadas con el régimen de compensación urbanística asociado a la ficha del inmueble en el Plan Especial. Según expone, la revisión derivada de sus aportaciones “ha verificado” que el apartado de compensación debe mantenerse conforme a su redacción original dentro del Plan Especial, evitando “posibles interpretaciones” que pudieran alterar el régimen vigente.
En paralelo, la asociación sitúa este episodio en una estrategia más amplia de defensa patrimonial basada en el seguimiento administrativo y la movilización social. En su comunicado, Huermur vincula el resultado con la “vigilancia técnica rigurosa” y la implicación ciudadana como factores determinantes para que las garantías queden reflejadas en documentos con efectos jurídicos.
La entidad resume esa idea con una frase que insiste en la necesidad de precisión: “No bastaba con confiar en declaraciones de intenciones de los políticos de turno. Era necesario que las garantías quedaran por escrito y con la máxima claridad jurídica”, sostienen desde Huermur.
Finalmente, la asociación recuerda que continúa abierta otra vía administrativa: los recursos de alzada presentados ante la Consejería de Cultura solicitando la declaración del Cine Rex como Bien de Interés Cultural (BIC). Huermur asegura que esos recursos “llevan meses escondidos en un cajón” y subraya que, pese al avance urbanístico en el Plan Especial, la resolución de esa petición autonómica sigue pendiente.
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