El Gobierno de López Miras desvió fondos previstos para adaptar colegios al calor a otros proyectos

El Gobierno de López Miras desvió fondos previstos para adaptar colegios al calor a otros proyectos

Varios proyectos de eficiencia energética y cubiertas empezaron el año con crédito y acabaron reducidos o directamente a cero

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El Gobierno regional no solo ejecutó una parte muy baja de los fondos previstos para combatir el calor en las aulas. El análisis de los estados de ejecución del presupuesto de gastos de la Comunidad Autónoma revela una segunda derivada igual de relevante: distintas partidas inicialmente dotadas para actuaciones vinculadas a eficiencia energética, climatización, sustitución de cubiertas, placas fotovoltaicas o reconversión bioclimática en centros educativos públicos fueron minoradas durante el ejercicio. En algunos casos, proyectos que comenzaron el año con cientos de miles de euros acabaron con 0 euros de crédito definitivo.

El Gobierno de López Miras desvió fondos previstos para adaptar colegios al calor a otros proyectos

Esta es la segunda entrega de la investigación de LasNoticiasRM.es sobre la respuesta presupuestaria de la CARM al problema de las llamadas “aulas horno”. La primera parte mostró que, entre 2022 y 2025, las partidas relacionadas con climatización, eficiencia energética, cubiertas y confort térmico en colegios e institutos públicos tuvieron 43,86 millones de euros de crédito definitivo, pero solo 14,45 millones fueron ejecutados, una ejecución acumulada del 32,9%. Ahora, el foco se sitúa en otro aspecto: el dinero que estaba inicialmente previsto para determinadas actuaciones y que, a lo largo del ejercicio, desapareció total o parcialmente de esas mismas partidas.

Conviene precisar el alcance del análisis. Los estados de ejecución del presupuesto permiten comprobar si una partida tenía crédito inicial, cuánto crédito definitivo conserva al final o en el corte publicado, cuánto se ha ejecutado y cuánto queda pendiente. Lo que estos documentos no permiten conocer por sí solos es el destino exacto del crédito minorado. Para saber a qué otras partidas fue transferido ese dinero habría que acceder a los expedientes concretos de modificación presupuestaria. Por tanto, esta investigación constata que fueron retraídos, reducidos o eliminados miles de euros de proyectos inicialmente vinculados a centros educativos.

Créditos que desaparecen mientras el calor sigue en las aulas

La fotografía global muestra que las minoraciones no son anecdóticas. En el conjunto de partidas y proyectos relacionados con el bloque analizado, aparecen reducciones de crédito en todos los ejercicios revisados. En 2022 se detectan 667.590,57 euros minorados en partidas vinculadas a estas actuaciones. En 2023, las minoraciones ascienden a 2.621.670,46 euros. En 2024, alcanzan 1.843.541,88 euros. En 2025, suman 1.149.337,11 euros. Y en abril de 2026, último avance disponible, ya aparecen 5.276.405,05 euros minorados en proyectos relacionados con eficiencia energética, cubiertas o climatización de centros educativos.

El Gobierno de López Miras desvió fondos previstos para adaptar colegios al calor a otros proyectos

El dato de 2026 debe interpretarse con cautela porque corresponde a un ejercicio todavía abierto. Aun así, resulta llamativo por su volumen: en apenas los primeros meses del año, los estados de ejecución ya reflejan más de 5,27 millones de euros de reducciones en el bloque de proyectos analizado. Es cierto que en algunos ejercicios también se producen altas o ampliaciones en otras líneas, lo que indica reordenaciones internas del presupuesto. Pero ese matiz no elimina el hecho central: determinadas partidas concretas pierden dinero respecto a lo inicialmente aprobado.

La situación es especialmente sensible porque el Gobierno regional ha defendido durante años que estaba actuando para adaptar los centros educativos al calor mediante eficiencia energética, reconversión bioclimática, sustitución de cubiertas, retirada de fibrocemento o instalación de placas solares. Sin embargo, los documentos presupuestarios muestran que algunos proyectos incluidos en ese universo de actuaciones no solo presentan baja ejecución, sino que además sufren recortes de crédito durante el año.

Uno de los ejemplos más significativos es el proyecto 45700, identificado como “FEDER eficiencia energética centros educativos”. En 2025 partía con 2.381.478 euros de crédito inicial, pero terminó con 1.482.367,99 euros de crédito definitivo. La diferencia es de 899.110,01 euros menos. Además, esa misma partida cerró 2025 con 0 euros ejecutados, según los datos analizados. Es decir, no solo perdió crédito respecto a lo inicialmente previsto, sino que el crédito que permaneció tampoco se tradujo en ejecución presupuestaria durante ese ejercicio.

La misma línea aparece todavía más reducida en abril de 2026. De nuevo con 2.381.478 euros de crédito inicial, el proyecto figura con solo 59.344,15 euros de crédito definitivo en el último avance publicado. La minoración alcanza 2.322.133,85 euros. Al tratarse de un ejercicio abierto, habrá que comprobar cómo evoluciona hasta diciembre, pero el corte disponible ya muestra una reducción muy importante de una partida vinculada a eficiencia energética en centros educativos.

Proyectos que empezaron con dinero y acabaron a cero

Más contundentes son los casos de proyectos que comenzaron el ejercicio con crédito inicial y terminaron con 0 euros de crédito definitivo. En 2023, el proyecto 49419, relativo a sustitución de cubierta y placas fotovoltaicas, partió con 500.567 euros y acabó el año sin crédito definitivo. También en 2023, el proyecto 50535, “Sustitución cubierta CEIP Anita Arnao”, comenzó con 429.033 euros y terminó con 0 euros. Ese mismo ejercicio, el proyecto 50539, vinculado a sustitución de cubierta en un centro educativo, arrancó con 379.000 euros y acabó igualmente sin crédito definitivo.

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La pauta reaparece en 2026. El proyecto 50428, “Sustitución cubierta CEIP Jacinto Benavente”, figura con 618.523 euros de crédito inicial y 0 euros de crédito definitivo en abril. El proyecto 50539, otra actuación de sustitución de cubierta, aparece con 606.400 euros iniciales y también queda a 0 euros en el crédito definitivo del avance disponible. El proyecto 50538, relativo a sustitución de cubierta en un CEIP, pasa de 465.000 euros a 0 euros. Y el proyecto 50410, vinculado a la sustitución de cubierta en otro colegio, se reduce de 269.533 euros a 0 euros.

Estos datos no permiten concluir, por sí solos, que las obras hayan sido abandonadas definitivamente. Puede haber reprogramaciones, cambios de anualidad, traslados a otros proyectos, incidencias técnicas, nuevas formas de financiación o modificaciones administrativas que expliquen cada caso. Pero sí permiten sostener que, en el ejercicio analizado, esas actuaciones dejaron de tener el crédito que se les había asignado inicialmente.

Para la comunidad educativa, la diferencia entre una explicación administrativa y el resultado práctico puede ser enorme. Si una cubierta no se sustituye, si una instalación eléctrica no se moderniza o si una actuación de eficiencia energética se retrasa, el centro sigue afrontando el mismo problema. En una región donde las temperaturas altas se adelantan cada vez más al calendario escolar, los retrasos y las reprogramaciones no son neutros: se traducen en aulas que vuelven a calentarse antes de que lleguen las soluciones.

El caso de las cubiertas es especialmente relevante. Muchas actuaciones de reconversión bioclimática no consisten únicamente en instalar aire acondicionado, sino en mejorar edificios antiguos mediante aislamiento, sustitución de materiales, retirada de fibrocemento, placas solares o intervenciones que reduzcan la temperatura interior. Cuando esas obras se minoran, se aplazan o desaparecen del crédito definitivo, la adaptación real de los centros vuelve a quedar pendiente.

La brecha entre el anuncio y la realidad presupuestaria

La gestión presupuestaria de estas partidas muestra una brecha difícil de explicar entre el discurso público y la realidad contable. El Gobierno regional puede anunciar planes plurianuales, inversiones globales y actuaciones en decenas de centros, pero los estados de ejecución permiten observar otra capa menos visible: proyectos que pierden crédito, líneas con ejecución cero y partidas que se arrastran o se reorganizan sin que el problema se resuelva en las aulas.

Esa brecha es especialmente delicada porque el calor en los colegios no es una urgencia sobrevenida. No aparece de repente ni depende de una circunstancia excepcional. Cada curso, especialmente en mayo, junio y septiembre, se repiten las mismas denuncias. Hay centros sin climatización suficiente, instalaciones que no soportan equipos de aire acondicionado, aulas en plantas superiores que superan temperaturas razonables y familias que acaban comprando aparatos o buscando soluciones por su cuenta.

El análisis de los estados de ejecución no permite afirmar que el dinero se haya “desviado” a una finalidad concreta, porque para eso sería necesario revisar las modificaciones presupuestarias una a una. Pero sí permite una conclusión políticamente relevante: parte del crédito inicialmente previsto para actuaciones relacionadas con la adaptación térmica de centros educativos fue retirado de esas partidas durante el ejercicio. En algunos casos, las reducciones fueron parciales. En otros, el crédito quedó directamente a cero.

La Consejería de Educación podría alegar que determinados proyectos se reprogramaron, que cambiaron de anualidad, que se agruparon con otras actuaciones o que dependían de fondos europeos. Son explicaciones que deberán acreditarse expediente por expediente. Pero esas posibles justificaciones no borran el efecto presupuestario visible: partidas inicialmente dotadas dejaron de estarlo, mientras los centros seguían arrastrando problemas de calor, cubiertas y eficiencia energética.

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El asunto plantea además un problema de transparencia. Si el Plan de Eficiencia Energética y Reconversión Bioclimática 2020-2027 estuviera presentado y ejecutado de forma sencilla, con una relación pública y actualizada de centros, proyectos, crédito inicial, crédito definitivo, gasto ejecutado, pagos y estado real de cada obra, el seguimiento sería mucho más claro. Sin embargo, la información aparece dispersa entre códigos, proyectos, anualidades y denominaciones que obligan a reconstruir el rastro presupuestario pieza a pieza.

Esa opacidad técnica favorece el titular fácil del anuncio, pero dificulta comprobar el cumplimiento real. Para las familias que soportan aulas a más de 30 grados, lo relevante no es cuántas veces se ha anunciado un plan, sino si la obra llega a su colegio. Para los docentes, lo importante no es que exista una partida en enero, sino que en junio las aulas puedan utilizarse con dignidad. Para la ciudadanía, lo esencial es saber si el dinero presupuestado para mejorar centros educativos permanece en esas actuaciones y se ejecuta, o si se reduce durante el año sin una explicación pública comprensible.

La investigación deja así dos conclusiones complementarias. La primera, ya publicada por este medio, es que la CARM solo ejecutó un tercio de los fondos localizados contra el calor en las aulas entre 2022 y 2025. La segunda es que, además, varias partidas inicialmente dotadas para eficiencia energética, cubiertas o climatización fueron minoradas durante el ejercicio, algunas hasta quedar a cero. Ambas conclusiones apuntan en la misma dirección: el problema no está solo en prometer tarde, sino en ejecutar poco y en sostener presupuestariamente las actuaciones necesarias hasta que lleguen de verdad a los centros.

Mientras tanto, cada episodio de calor vuelve a colocar a la comunidad educativa ante la misma pregunta: por qué, si durante años ha habido créditos previstos para adaptar colegios e institutos, tantas aulas siguen dependiendo de protocolos de emergencia, ventiladores, aportaciones de las familias o suspensiones de clase. La respuesta completa exige que el Gobierno regional explique no solo cuánto anuncia, sino cuánto ejecuta, qué proyectos recorta y por qué determinadas actuaciones que empiezan el año con fondos acaban sin crédito definitivo.

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