La CHS rechaza incorporarlos ahora en el Azud de Ojós, aunque asegura que estudiará la medida en futuras actuaciones

ANSE ha reclamado la incorporación de escalas para anguilas y otros peces en las presas y azudes de la cuenca del Segura aprovechando las obras que se están ejecutando actualmente en el Azud de Ojós. La asociación conservacionista planteó a la Confederación Hidrográfica del Segura la construcción de una infraestructura específica para facilitar el paso de la anguila europea, una especie catalogada en peligro crítico de extinción, pero el organismo de cuenca ha comunicado que no la incluirá por el momento en el proyecto en marcha.
Según la nota remitida por ANSE, la CHS ha respondido que las obras de adecuación y refuerzo estructural del Azud de Ojós se encuentran ya definidas técnicamente, cuentan con los proyectos aprobados y están en fase de ejecución, por lo que no resulta posible introducir nuevas infraestructuras que no estuvieran contempladas en el proyecto inicial. El organismo sí ha señalado, de acuerdo con la comunicación trasladada a la asociación, que la propuesta será tenida en consideración para su posible inclusión en futuras actuaciones o proyectos que se desarrollen en el río Segura dentro de los objetivos de mejora de la conectividad ecológica y conforme a la normativa vigente.
La petición de ANSE pone el foco en una cuestión que suele pasar desapercibida en las obras hidráulicas: la fragmentación de los ríos y el efecto de presas, azudes y barreras transversales sobre las especies acuáticas. Estas infraestructuras alteran la continuidad natural de los cauces y pueden impedir o dificultar los desplazamientos de numerosos peces. En el caso de la anguila europea, el problema es especialmente grave, ya que sus migraciones forman parte esencial de su ciclo biológico.
La asociación había planteado aprovechar la intervención en el Azud de Ojós para instalar una escala adaptada a las necesidades de la anguila europea, con el objetivo de facilitar el paso de los ejemplares a través de este obstáculo y mejorar la conectividad ecológica del río Segura. Para ANSE, la respuesta de la CHS deja pendiente una medida que considera necesaria y que, a su juicio, debería incorporarse de forma ordinaria en las futuras obras que afecten a presas y azudes de la cuenca.
Una especie crítica en un río lleno de barreras
La anguila europea es una de las especies más singulares de los ríos, humedales y sistemas costeros del continente. Su ciclo vital resulta complejo y depende de la conexión entre el mar y las aguas continentales. Los ejemplares se reproducen en el mar de los Sargazos, en el Atlántico occidental, y sus larvas son transportadas por las corrientes oceánicas hasta las costas europeas y africanas. Desde allí, entran en estuarios, lagunas costeras y ríos, donde pasan años creciendo antes de iniciar de nuevo la migración hacia el océano.
Ese recorrido convierte la conectividad fluvial en un elemento esencial para la supervivencia de la especie. Cuando un río queda fragmentado por barreras sin pasos adecuados, la anguila encuentra obstáculos que pueden impedirle completar sus desplazamientos. Por eso, ANSE considera que la construcción de escalas para peces debe formar parte de las actuaciones de restauración ecológica del Segura y no depender únicamente de solicitudes puntuales de las organizaciones ambientales.
Los azudes y presas tienen una función hidráulica evidente, pero también generan impactos ecológicos que deben ser corregidos cuando se actúa sobre ellos. En un contexto de crisis de biodiversidad y de deterioro de muchos ecosistemas fluviales, las obras de mejora, refuerzo o adecuación de infraestructuras ya existentes ofrecen una oportunidad para incorporar soluciones que reduzcan esos impactos. Para ANSE, el Azud de Ojós era precisamente una de esas oportunidades.
La asociación recuerda que la anguila europea se enfrenta a varias amenazas simultáneas: la pérdida de hábitat, la contaminación, la alteración de los caudales, la sobreexplotación pesquera, los efectos del cambio climático y la existencia de barreras que dificultan sus desplazamientos. La suma de estos factores ha situado a la especie en una situación extremadamente delicada. De ahí que la restauración de la conectividad fluvial sea considerada una medida prioritaria para su recuperación.
La demanda tiene además una dimensión territorial clara. El río Segura ha sido históricamente uno de los grandes ejes ambientales, agrícolas y sociales de la Región de Murcia, pero también uno de los cauces más transformados por infraestructuras hidráulicas, regulación de caudales, usos agrícolas, urbanos e industriales. Mejorar su conectividad ecológica implica revisar cómo se compatibilizan las necesidades de gestión del agua con la obligación de conservar la biodiversidad asociada al río.
La CHS aplaza la medida a futuras actuaciones
La respuesta de la Confederación Hidrográfica del Segura no cierra la puerta a las escalas para peces, pero sí descarta su incorporación inmediata en el Azud de Ojós. El argumento del organismo de cuenca, según la comunicación trasladada a ANSE, es que el proyecto actual ya se encuentra aprobado y en ejecución, lo que impediría introducir nuevas infraestructuras no previstas inicialmente.
Esta explicación deja una cuestión de planificación sobre la mesa. Si las escalas para peces son una medida conocida, útil y alineada con los objetivos de mejora de la conectividad ecológica, su incorporación debería analizarse desde la fase inicial de los proyectos y no una vez que las obras ya están definidas. El caso del Azud de Ojós evidencia la importancia de integrar la variable ambiental desde el diseño de las actuaciones hidráulicas, especialmente cuando afectan a puntos críticos del río.
ANSE espera que la respuesta de la CHS sirva, al menos, para que estas infraestructuras se incorporen definitivamente en las próximas obras que afecten a presas de la cuenca. La asociación reclama que no sea necesario volver a pedirlo caso por caso, sino que la mejora de la conectividad fluvial pase a formar parte de los criterios ordinarios de intervención en el río Segura.
La instalación de escalas o pasos para peces no elimina todos los problemas de conservación de la anguila, pero puede reducir uno de los impactos más directos: la imposibilidad de superar determinados obstáculos artificiales. En un río regulado y fragmentado, cada barrera sin solución de paso limita el potencial de recuperación de las especies migradoras y empobrece la funcionalidad ecológica del cauce.
La propia CHS, según la nota de ANSE, ha indicado que la propuesta se tendrá en cuenta para futuras actuaciones o proyectos dentro de los objetivos de mejora de la conectividad ecológica. Ese compromiso deja abierta una vía de trabajo, aunque no resuelve la demanda concreta planteada para el Azud de Ojós. La clave estará ahora en comprobar si esa consideración se traduce en decisiones reales cuando se planifiquen nuevas intervenciones en presas, azudes o infraestructuras transversales de la cuenca.
Trabajo ambiental en el sureste ibérico
La propuesta de ANSE se enmarca en una línea de trabajo más amplia que la organización viene desarrollando desde hace años para mejorar el conocimiento y la conservación de la anguila europea en el sureste ibérico, así como para impulsar la biodiversidad del río Segura. La asociación ha participado recientemente en el proyecto “GePescArt 2: Evaluación de la pesca artesanal en la gestión de humedales costeros y ampliación del conocimiento de la anguila y los mugílidos en el sureste ibérico”, desarrollado junto a WWF y con la colaboración de la Fundación Biodiversidad, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Ese trabajo conecta la conservación de la anguila con la gestión de humedales costeros, la pesca artesanal y el conocimiento científico de especies que dependen de ecosistemas interconectados. La anguila no puede entenderse solo como una especie de río ni solo como una especie marina. Su supervivencia depende de corredores ecológicos funcionales entre el mar, los estuarios, las lagunas, los humedales y los cauces continentales.
Por eso, la reclamación de escalas en el Azud de Ojós va más allá de una infraestructura concreta. Apunta a un modelo de gestión fluvial que incorpore la biodiversidad en cada decisión hidráulica y que asuma que las obras públicas deben servir también para corregir impactos acumulados. En el caso del Segura, esa mirada resulta especialmente necesaria por el grado de transformación del río y por la importancia que conserva como corredor ecológico en una región marcada por la presión sobre los recursos hídricos.
La negativa de la CHS a incorporar ahora la escala en el Azud de Ojós deja pendiente una actuación que ANSE considera necesaria para la recuperación de la anguila europea. La respuesta del organismo de cuenca abre, sin embargo, una expectativa: que las próximas obras en presas y azudes del Segura incluyan desde el principio pasos para peces y medidas de conectividad ecológica. La diferencia entre una promesa futura y una política ambiental efectiva dependerá de que esas medidas pasen de las respuestas administrativas a los proyectos reales.
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