Cataluña nos roba

Cataluña nos roba

«López Miras rechaza miles de millones para la Región mientras mantiene vivo el agravio como único proyecto político«

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Hay una cosa que el Gobierno regional hace de maravilla: recibir dinero de Madrid mientras explica que Madrid no manda dinero. Es una destreza política bastante sofisticada en la que el mirismo está graduado con matricula de honor. Requiere mantener el gesto agraviado mientras se inauguran obras estatales, administrar fondos europeos canalizados por el Gobierno de España mientras se acusa a Pedro Sánchez de abandonar a la Región de Murcia y convertir cada propuesta favorable a la Región en una oscura maniobra concebida en algún despacho de Barcelona.

Los datos de inversión ejecutada por el Estado en 2025 han vuelto a estropear el relato. Cataluña recibió 1.321 millones de euros, el 8,6% de la inversión territorializada, menos de la mitad de su peso en el PIB nacional. Madrid recibió 3.218 millones; la Comunidad Valenciana, 1.738; Andalucía, 1.620; y Galicia, 1.580. Incluso desde Cataluña se denuncia una ejecución persistentemente inferior a su peso económico y demográfico. Pero no importa. Aquí la verdad oficial seguirá siendo que Cataluña se lo lleva todo y Murcia no recibe nada. Es una mentira tan cómoda que ni siquiera necesita coincidir con los números.

Mientras tanto, la inversión anual del Ministerio de Transportes en infraestructuras de la Región pasó de 170 millones de euros en 2017 a 530 millones en 2025. El gasto ferroviario saltó de 60 millones en 2018 a 434 millones en 2025. Desde junio de 2018 se habían acumulado 764,4 millones de inversión ejecutada en carreteras y 606 millones en licitación. El Arco Noroeste, levantado íntegramente durante los últimos ocho años, ha supuesto 264 millones. Es difícil encontrar el expolio. Tal vez esté escondido debajo del asfalto.

Solo el Plan de Recuperación había ejecutado en la Región 2.089 millones de euros en su última actualización: 1.319 millones gestionados directamente por la Administración General del Estado y 770 millones transferidos para su ejecución por la Comunidad Autónoma. El mismo documento contabiliza 50.643 beneficiarios finales entre empresas, autónomos, hogares y otras entidades. No es una estimación del PSOE de Murcia ni una cifra pronunciada en una rueda de prensa: es el balance territorial oficial del plan.

Pero Cataluña nos roba.

Nos dan 1.188 millones, perdonan 3.318 y todavía debemos poner cara de entierro

El Gobierno de España ha propuesto un nuevo modelo de financiación autonómica que aportaría a la Región de Murcia 1.188 millones de euros adicionales en 2027 respecto al sistema vigente. No es una cifra inventada por algún peligroso bolchevique de la Gran Vía murciana. Aparece en la documentación oficial del Ministerio de Hacienda, dentro de una propuesta que incrementa en cerca de 21.000 millones los recursos del conjunto de las comunidades autónomas y reduce a la mitad las diferencias de financiación por habitante ajustado.

La respuesta del Gobierno regional ha sido rechazarla. No porque Murcia pierda dinero. Gana 1.188 millones. No porque Cataluña reciba ese dinero a costa de Murcia. La propuesta incorpora recursos adicionales de la Administración central y sostiene expresamente que todas las comunidades salen beneficiadas. No porque el nuevo sistema mantenga a Murcia en el mismo punto. La coloca entre las comunidades que más recursos adicionales recibirían.

Se rechaza porque aceptarlo obligaría a reconocer una realidad insoportable para el Partido Popular regional: el Gobierno de Pedro Sánchez ha puesto sobre la mesa la mayor mejora concreta de financiación ofrecida a Murcia en años. Y eso es incompatible con una política construida sobre la idea de que Sánchez se levanta cada mañana preguntándose qué pedanía murciana puede perjudicar antes del desayuno.

El mecanismo es sencillo. Se reclama durante años un nuevo modelo. Cuando el Gobierno presenta uno que aporta 1.188 millones más a la Región, se rechaza porque es el modelo del Gobierno. Después se vuelve a reclamar un nuevo modelo. Es el círculo perfecto del agravio: pedir, rechazar y volver a pedir. Si alguna vez se aceptara una solución, habría que empezar a gobernar.

Con la deuda ocurre algo parecido. La propuesta estatal de asunción parcial permitiría reducir en 3.318 millones la deuda de la Región de Murcia, aproximadamente una cuarta parte del pasivo autonómico. La medida es voluntaria, se calcula con criterios comunes para todas las comunidades de régimen común y forma parte de una operación estatal de 83.252 millones. El propio Gobierno de España sostiene que reduciría intereses y liberaría recursos para servicios públicos. López Miras y su Ejecutivo anunciaron un rechazo “rotundo”.

Conviene detenerse en la escena. Una comunidad con más de 13.000 millones de deuda, que lleva años atribuyendo buena parte de ese endeudamiento a la infrafinanciación, recibe una oferta para borrar 3.318 millones. Su presidente responde que no. Después explicará que no hay dinero para dependencia, sanidad o educación porque Madrid maltrata a Murcia.

Pero Cataluña nos roba.

El Gobierno central también ha tenido que seguir financiando la liquidez ordinaria de la Comunidad. En 2026, Murcia acumulaba 1.741 millones asignados a través del Fondo de Financiación a Comunidades Autónomas: 193,54 millones en el primer trimestre, 488,68 en el segundo, 532,57 en el tercero y otros 526,5 millones para cubrir exceso de déficit de 2025. El Estado autorizó además 900 millones de deuda a corto plazo para renovar pólizas y 121 millones a largo plazo para financiar desviaciones del déficit de 2024. No son regalos, pero sí el mecanismo que permite a una administración endeudada obtener liquidez en condiciones favorables y seguir pagando.

La épica regional consiste, por tanto, en pedir al Estado que financie el déficit, autorice la deuda, facilite liquidez, condone parte del pasivo y reforme el sistema para aportar 1.188 millones más. Cuando el Estado lo hace, se le acusa de atacar a la Región. Hay que reconocer que el guion tiene mérito.

Carreteras, trenes, vivienda, sanidad, agua y cuidados que al parecer llegan desde Barcelona

El victimismo funciona mejor cuando las cifras se presentan aisladas. Por eso conviene juntarlas.

En ferrocarril, el Plan de Recuperación recoge 364,8 millones ejecutados por Adif en actuaciones como la plataforma del Corredor Mediterráneo entre Totana y Totana, con 182,8 millones, o las obras del tramo Murcia-Lorca, con 129,9 millones. A esto se suman subestaciones, líneas eléctricas, terminales y trabajos vinculados a las conexiones con Cartagena y Almería.

En movilidad urbana, el Estado ha financiado 39,6 millones para zonas de bajas emisiones y actuaciones sostenibles en Águilas, Cartagena, Lorca, Molina de Segura, Murcia, Torre Pacheco y Yecla. La Comunidad recibió además 35,1 millones para proyectos propios, incluida la adquisición de autobuses eléctricos.

Pero Cataluña nos roba.

En agua, el PERTE ha movilizado 72 millones en la Región: 12,5 millones para digitalizar la cuenca del Segura, 3,9 millones para el proyecto de agua digital y regenerada de Lorca, 5,9 millones para REGEN-IA, que emplea inteligencia artificial en la regeneración y depuración, y ayudas para comunidades de regantes del Campo de Murcia, Alhama y Lorca. Otros 54,9 millones se han destinado a modernizar regadíos y mejorar la eficiencia de 35.844 hectáreas.

Así que sí, hay inteligencia artificial financiada por el Gobierno de España en la Región. No exactamente el ordenador maligno que desde Moncloa decide cerrar cada trasvase, sino tecnología aplicada al agua para ahorrar recursos y mejorar la depuración.

Pero Cataluña nos roba.

En digitalización empresarial, 30.481 pymes y autónomos murcianos habían recibido 127,4 millones del Kit Digital y otras 1.085 pymes, 14,7 millones del Kit Consulting. El PERTE Chip suma 22,3 millones, con proyectos empresariales y de la Universidad Politécnica de Cartagena. El Gobierno ha apoyado además un centro regional de diseño de chips ciberseguros.

En industria y energía, la Región ha recibido 76 millones del PERTE de Descarbonización y 180 millones para renovables, hidrógeno y almacenamiento. El programa de vehículo eléctrico suma 27,1 millones. Las ayudas de CERSA han respaldado financiación por 110,2 millones para 1.499 pymes y autónomos murcianos.

Pero Cataluña nos roba.

En sanidad, el PERTE de Salud de Vanguardia acumula 56,1 millones en la Región. Hay 3,7 millones para medicina personalizada, un millón para el lago de datos sanitario, 1,7 millones para genómica y 1,3 millones para mejorar la eficiencia del Sistema Nacional de Salud. La Comunidad ha recibido otros 32,4 millones para equipos de alta tecnología en cinco hospitales, ocho millones para digitalizar la atención primaria, 5,5 millones para atención digital personalizada y 1,6 millones para mejorar la asistencia a pacientes con ELA.

Es especialmente curioso escuchar al Gobierno regional denunciar que Madrid no financia la sanidad mientras fotografía consejeros delante de equipos comprados con fondos estatales o europeos canalizados por el Estado. El aparato llega envuelto en dinero público, pero la propaganda autonómica hace el último desempaquetado.

Pero Cataluña nos roba.

En cuidados y servicios sociales, el Plan de Recuperación ha movilizado 73,1 millones en la Región: 33,7 para adaptar equipamientos al nuevo modelo de cuidados de larga duración, 20,4 para modernizar servicios sociales y 7,3 para equipamientos domiciliarios que favorezcan la autonomía personal. A esto se suman los 146 millones adicionales que, según la previsión difundida por el PSOE, corresponderían a Murcia entre 2026 y 2027 con el refuerzo estatal de la dependencia. El Gobierno regional discute esa estimación, pero no puede discutir que el aumento global de financiación ha sido aprobado ni que tendrá que gestionar la parte que finalmente corresponda a la Región.

Y aquí aparece de nuevo la especialidad de la casa. Se recibe el dinero. Se tarda 551 días de media en tramitar la dependencia. Y se culpa a Madrid.

Pero Cataluña nos roba.

En vivienda, el Estado ha financiado con 25,5 millones la construcción de 526 viviendas de alquiler social en Murcia, Molina de Segura, Lorca y otros municipios. Ha aportado 16,4 millones para rehabilitar barrios y beneficiar a 1.291 viviendas, además de 15,2 millones para renovar edificios públicos autonómicos, incluidos centros sanitarios e institutos.

En patrimonio y turismo, aparecen 32,4 millones para quince proyectos, entre ellos la recuperación del Mercado Público de La Unión. Hay inversiones para patrimonio, comercio, rehabilitación urbana, eficiencia energética y cultura. En el puerto de Cartagena, la planificación inversora hasta 2029 supera los 350 millones.

Pero Cataluña nos roba.

El sarcasmo no consiste en negar que Murcia esté infrafinanciada. Lo está desde hace años. Tampoco en sostener que todas las inversiones sean suficientes, que los proyectos lleguen siempre a tiempo o que el Gobierno de España no merezca críticas. Las merece, y muchas. La conexión ferroviaria con Cartagena sigue siendo desesperante. Las cercanías necesitan mejoras. Las obras se retrasan. La financiación autonómica llega tarde y todavía debe convertirse en ley.

Precisamente por eso resulta tan dañino el relato de López Miras. Porque transforma una reivindicación justa en una caricatura partidista. Ya no se trata de exigir más y mejor, sino de negar todo lo que llega. Ya no se reclama un acuerdo beneficioso para Murcia, sino uno que pueda venderse como una victoria del PP. Si lo propone Sánchez, debe ser rechazado aunque traiga 1.188 millones. Si reduce 3.318 millones de deuda, es una trampa. Si financia trenes, carreteras, hospitales, viviendas, agua, empresas y cuidados, se guarda silencio hasta la siguiente rueda de prensa sobre el maltrato de Madrid.

La financiación de la Región no puede depender del humor de López Miras ni de las necesidades electorales de Feijóo. Tampoco puede seguir utilizándose Cataluña como espantajo para ocultar la incapacidad del Gobierno regional. Cataluña no decide cuánto tarda el IMAS en resolver una dependencia. Cataluña no gestiona las listas de espera del Servicio Murciano de Salud. Cataluña no elige gastar casi cien millones en la televisión autonómica. Cataluña no lleva tres décadas gobernando la Región de Murcia.

Quizá el problema no sea que Cataluña nos robe. Quizá el problema sea que a López Miras se le está acabando el argumento de que todos tienen la culpa menos él.

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