El expediente analizado por LasNoticiasRM mantiene en Cartagena seis digestores y una producción prevista de 5.585 toneladas anuales de biometano para la red gasista

El proyecto de Los Almendros, presentado en Cartagena como una planta de producción de fertilizantes biológicos, mantiene una instalación diseñada para generar biogás, transformarlo en biometano e inyectarlo en la red gasista. La documentación técnica analizada por LasNoticiasRM prevé una producción anual de 5.585 toneladas de biometano, equivalentes a unos 80,5 gigavatios hora, e incorpora seis digestores y equipos específicos para depurar y aprovechar ese gas.
Estos datos adquieren relevancia al contrastarlos con los antecedentes relatados por el concejal de Urbanismo, Diego Ortega. Según explicó a La Verdad en una información publicada en su edición del 30 de octubre, Coleux Solar solicitó inicialmente una cédula urbanística para una planta de biogás. Tras advertirle sobre la prohibición de este tipo de instalaciones recogida en el nuevo Plan General, el promotor pidió otra cédula para comprobar la compatibilidad de una planta de biofertilizantes.
El expediente ahora sometido a información pública permite comprobar que la producción de gas continúa formando parte sustancial del diseño. La memoria llega a explicar que los residuos que recibirá la instalación se seleccionarán atendiendo a la mezcla que permita optimizar la producción de biometano.
La cuestión pendiente es, por tanto, qué diferencia técnica y urbanística existe entre ambas propuestas y cómo se valorará una instalación que prevé obtener fertilizantes y producir gas mediante un mismo proceso de tratamiento. La documentación examinada acredita ambas actividades, aunque no permite determinar cuál proporcionaría la mayor parte de los ingresos del negocio.

Un proceso diseñado para optimizar la producción de biometano
La solicitud de autorización ambiental integrada describe una planta con capacidad para tratar 165.150 toneladas anuales de residuos. La mezcla inicialmente prevista está compuesta principalmente por estiércoles y gallinaza, que suman 154.000 toneladas al año. El resto corresponde a residuos hortofrutícolas y lactosueros.
En su página 81, la memoria explica que estos materiales se valorizarán mediante digestión anaerobia para producir biogás. Dos páginas después identifica expresamente la digestión anaerobia como la operación principal de la instalación. Se trata del proceso de descomposición de materia orgánica en ausencia de oxígeno del que se obtienen tanto el gas como el material digerido, denominado digestato.
Uno de los pasajes más significativos aparece en la página 77, dentro de la explicación de las mejores técnicas disponibles. Allí se indica que la selección de los residuos estará determinada por una «dieta que optimiza la producción de Biometano», atendiendo a la cantidad y composición de sus componentes. El criterio de alimentación descrito incorpora así un objetivo energético concreto.
El diseño contempla tres digestores primarios, dos secundarios y otro terciario. A ellos se añaden los equipos de tratamiento del biogás, almacenamiento, separación de sus componentes y producción de biometano. La memoria dedica un apartado específico a esta unidad y otro a la conexión mediante gasoducto.
El biogás generado se someterá a un proceso de depuración para obtener biometano, que se destinará a la red gasista. El estudio de tráfico confirma ese destino al explicar que su transporte no requerirá camiones, puesto que se inyectará directamente en la red.
La previsión de funcionamiento también refleja el peso de este proceso. La documentación establece que la producción de biogás se mantendrá durante los 365 días del año, aunque las tareas de recepción y preparación de residuos se realizarán preferentemente de lunes a viernes.
Estos elementos documentan una actividad energética planificada, con instalaciones propias, objetivos de producción y una salida definida. Por sí solos no acreditan que el gas sea la principal fuente de rentabilidad, pero sí permiten comprobar que el proyecto presentado como planta de fertilizantes conserva una línea completa de producción de biometano.
Fertilizantes y gas dentro de una misma instalación
La producción de fertilizantes también figura expresamente en el expediente. El proyecto prevé obtener 89.955 toneladas anuales de fracción sólida destinada a fertilizante UE y 1.940 toneladas de sulfato amónico. Este último se recuperaría mediante un tratamiento de extracción del amonio presente en la fracción líquida del digestato.
Por tanto, la documentación describe un aprovechamiento conjunto del gas y de los materiales resultantes del tratamiento de los residuos. La denominación de planta de fertilizantes se corresponde con una de sus producciones previstas, mientras que el contenido técnico acredita también la actividad de producción de biometano.
Para establecer si entre la primera consulta urbanística y la segunda hubo cambios materiales en las instalaciones, capacidades o procesos sería necesario comparar las dos solicitudes y sus respectivas respuestas. Esos documentos municipales no forman parte de los archivos analizados. El antecedente disponible procede de las declaraciones de Ortega recogidas por La Verdad.
La dimensión del tratamiento también plantea cuestiones sobre las salidas de la planta. Además de los productos sólidos y del sulfato amónico, se prevé generar 66.344 toneladas anuales de excedente líquido de digestato, que se entregarían a un gestor externo para su aplicación a suelos agrícolas.

La memoria incluye, asimismo, una relación de residuos para los que solicita autorización de tratamiento más amplia que la mezcla inicialmente prevista. Entre ellos aparecen lodos del tratamiento de aguas residuales urbanas, mezclas de residuos municipales y lodos de fosas sépticas. Su inclusión en la solicitud no significa que estén autorizados ni que necesariamente vayan a utilizarse, pero delimita el alcance que el promotor pide evaluar.
El transporte asociado tampoco se limita a la llegada de materias primas. El estudio calcula unas 27 entradas diarias de camiones y 26 salidas con fertilizantes y fracción líquida, además de una expedición de sulfato amónico cada tres o cuatro días. Son previsiones para los días de actividad logística, calculadas sobre 260 jornadas anuales.
Las parcelas donde se proyecta la instalación suman 21,23 hectáreas. El expediente declara una ocupación por las instalaciones de aproximadamente 16.985 metros cuadrados y una superficie construida de unos 5.200 metros cuadrados. Para la fase de operación estima cinco empleos directos y alrededor de diez indirectos.
El encaje urbanístico sigue pendiente
La controversia se sitúa ahora en la relación entre el contenido técnico del proyecto y su posible implantación en estos terrenos de Cartagena. Según las explicaciones del concejal, la propuesta presentada como planta de biofertilizantes requeriría tramitar un uso excepcional del suelo y justificar el interés público de la actividad.
Ortega señaló que ese procedimiento municipal todavía no se había iniciado. Esta situación debe distinguirse del expediente ambiental autonómico, identificado como AAI20260009, que sí está en tramitación y fue sometido a información pública mediante un anuncio del BORM del 24 de octubre.

La Consejería de Medio Ambiente confirmó también al diario que la planta carecía todavía de autorización ambiental integrada y de declaración de impacto ambiental. Explicó que el proyecto se encontraba en fase de consultas a los organismos afectados y de información pública. La apertura de este trámite, por tanto, no equivale a una autorización para construir o poner en funcionamiento la instalación.
La propia documentación solicita que el proyecto se someta a evaluación de impacto ambiental ordinaria. Esa revisión deberá abordar los procesos, instalaciones y efectos descritos en el expediente, incluida la producción de biometano y la gestión de los materiales resultantes.
El debate ya ha llegado al ámbito vecinal y político. La preocupación del presidente de la asociación de vecinos de La Manchica, Miguel Odriozola, fue puesta de manifiesto por la acumulación de actividades en el entorno, la posible incidencia de los olores y las dificultades para mantener población en la zona.
El estudio ambiental incorpora medidas preventivas, entre ellas naves cerradas, sistemas de desodorización, higienización de determinados residuos y recuperación de amonio. Su eficacia prevista y la suficiencia del conjunto de medidas forman parte de los aspectos que deben examinarse durante la evaluación.
La aportación del expediente al debate es concreta: bajo la denominación de planta de fertilizantes biológicos, Los Almendros incluye una producción de biometano cuantificada, instalaciones específicas y conexión a la red gasista. La selección de los residuos se vincula, además, a optimizar esa producción. El Ayuntamiento deberá aclarar cómo encaja esta actividad con la advertencia urbanística que su propio concejal asegura haber trasladado al promotor.

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