Ginés Ruiz apoya la huelga del transporte y denuncia el abandono del servicio en Murcia

Ginés Ruiz apoya la huelga del transporte y denuncia el abandono del servicio en Murcia

El portavoz socialista critica tres años de retrasos en el nuevo modelo mientras plantilla y usuarios soportan un sistema obsoleto

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El portavoz del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Murcia, Ginés Ruiz, ha mostrado su apoyo a los trabajadores y trabajadoras de las empresas de transporte público y ha defendido sus reivindicaciones laborales en plena huelga del sector. El dirigente socialista considera que la plantilla reclama medidas básicas para poder sostener en condiciones dignas un servicio esencial para el funcionamiento diario del municipio.

Ruiz ha subrayado que, aunque el transporte público esté externalizado, sigue siendo un servicio público y no puede prestarse a costa de deteriorar o ignorar las condiciones laborales de quienes lo hacen posible cada día. “No están pidiendo ningún disparate, sino algo tan básico como la actualización de sus salarios con el IPC y un poco de previsión para poder conciliar”, ha afirmado.

El portavoz socialista ha vinculado el conflicto laboral con la falta de gestión del Ayuntamiento de Murcia, al que acusa de llevar tres años retrasando la licitación del nuevo modelo de transporte público. Según Ruiz, el bloqueo del contrato, que ya fue tumbado una vez por el Tribunal Administrativo, está perjudicando tanto a los trabajadores como a los usuarios, obligados a seguir utilizando un servicio que el PSOE considera obsoleto, desactualizado y alejado de las necesidades reales del municipio.

“Estamos en 2026 y en esta región se presenta como algo revolucionario que ya se pueda pagar con tarjeta en algunos sitios. Esto ya nos da una idea muy clara del nivel del abandono que sufre el transporte público”, ha señalado Ginés Ruiz, que ha reclamado a las administraciones local y regional que dejen de mirar hacia otro lado y actúen de una vez.

Un servicio público sostenido por trabajadores en conflicto

La huelga del transporte público vuelve a poner sobre la mesa una realidad incómoda para las administraciones: la calidad del servicio que recibe la ciudadanía está directamente relacionada con las condiciones laborales de quienes lo prestan. Conductores, personal de mantenimiento, atención y organización sostienen cada día un sistema del que dependen miles de vecinos y vecinas para acudir al trabajo, estudiar, llegar al centro de salud, conectar con pedanías o moverse por el municipio sin vehículo privado.

Ginés Ruiz ha defendido que las demandas de la plantilla no pueden presentarse como privilegios ni como exigencias desproporcionadas. La actualización salarial con el IPC y la planificación suficiente para conciliar forman parte de unas condiciones mínimas en cualquier servicio que se quiera prestar con estabilidad y calidad. Cuando esas condiciones no se garantizan, el conflicto acaba trasladándose al conjunto del sistema.

El PSOE insiste en que el transporte público no deja de ser público porque lo gestione una empresa concesionaria. La administración titular sigue teniendo responsabilidades políticas: definir el modelo, licitar correctamente, fiscalizar la prestación, garantizar que el contrato responda al interés general y evitar que las carencias laborales o de planificación terminen deteriorando el servicio.

La externalización no puede funcionar como una coartada para desentenderse de lo que ocurre. Si el transporte falla, si la plantilla se ve obligada a ir a la huelga, si los usuarios soportan frecuencias insuficientes, sistemas de pago atrasados o conexiones mal diseñadas, el problema no puede reducirse a una disputa entre trabajadores y empresas. Hay una responsabilidad pública clara.

Ruiz sitúa esa responsabilidad en el Ayuntamiento de Murcia y en el retraso acumulado del nuevo modelo de transporte. Tres años de demora no son un simple problema administrativo: condicionan rutas, frecuencias, inversiones, tecnología, accesibilidad y condiciones laborales. Mientras el contrato no avanza, el municipio sigue funcionando con un esquema que no responde al crecimiento, a la dispersión territorial ni a las nuevas necesidades de movilidad.

Tres años de retrasos y un modelo que no llega

El portavoz socialista ha criticado que el Ayuntamiento lleve ya tres años retrasando la licitación del nuevo modelo de transporte público. Ese retraso se ha convertido, según el PSOE, en uno de los símbolos de la falta de planificación municipal. Murcia necesita un sistema capaz de conectar barrios y pedanías, reducir la dependencia del coche, responder a la emergencia climática y ofrecer una alternativa real a quienes no tienen vehículo propio.

El bloqueo del contrato es especialmente grave porque el transporte público es una pieza central de cualquier política urbana moderna. No se trata solo de mover autobuses: se trata de ordenar la ciudad, reducir desigualdades territoriales, mejorar la calidad del aire, facilitar la vida cotidiana y garantizar que el lugar donde se vive no determine las oportunidades de movilidad.

Ruiz ha recordado que el Tribunal Administrativo ya tumbó una vez el contrato, un hecho que evidencia deficiencias en la preparación del procedimiento y que ha contribuido a alargar todavía más la incertidumbre. Mientras tanto, trabajadores y usuarios siguen soportando un modelo envejecido, con carencias que afectan tanto a la organización interna como a la experiencia diaria de quienes utilizan el servicio.

La referencia al pago con tarjeta resume bien el diagnóstico socialista. En 2026, que la posibilidad de pagar con tarjeta en determinados puntos se presente como una novedad relevante muestra hasta qué punto el transporte público murciano llega tarde a transformaciones que en otros lugares forman parte de la normalidad desde hace años. La modernización no puede limitarse a pequeños avances parciales, sino que debe formar parte de un modelo integral.

Ese modelo debería incluir sistemas de pago modernos, información en tiempo real, mejores frecuencias, rutas útiles, conexión eficaz con pedanías, accesibilidad universal, coordinación con otros medios de transporte, planificación de horarios laborales y educativos, y una atención especial a jóvenes, mayores y personas sin vehículo propio. Sin todo eso, el transporte público seguirá siendo una opción obligada para quienes no tienen alternativa, pero no una opción atractiva para reducir el uso del coche.

El abandono del transporte también afecta a los usuarios

El PSOE sostiene que la falta de gestión no perjudica únicamente a la plantilla. También afecta a miles de usuarios que cada día dependen del transporte público para organizar su vida. Un sistema obsoleto implica esperas más largas, conexiones peores, menor fiabilidad y más dificultades para quienes viven fuera del centro urbano o en pedanías con menos frecuencia de paso.

Murcia es un municipio extenso, con una realidad territorial compleja. La movilidad no puede diseñarse solo pensando en el centro o en los grandes ejes urbanos. Las pedanías necesitan conexiones eficaces, horarios adaptados y un servicio que permita desplazarse sin depender siempre del vehículo privado. Cuando el transporte público no llega, llega tarde o no resulta fiable, la desigualdad territorial se amplía.

El abandono del transporte público tiene además consecuencias ambientales y sociales. Sin una alternativa real, aumenta la dependencia del coche, se agravan los atascos, se incrementan las emisiones y se hace más difícil cumplir cualquier estrategia seria de movilidad sostenible. Las administraciones no pueden pedir a la ciudadanía que cambie hábitos si no ofrecen un servicio público digno, frecuente y accesible.

Ruiz ha reclamado a la Administración regional y local que dejen de mirar hacia otro lado. Su mensaje final va dirigido tanto al Ayuntamiento como al Gobierno regional, porque la movilidad en Murcia no puede abordarse de forma aislada. El municipio necesita planificación local, pero también coordinación metropolitana y regional para construir un sistema coherente.

“Ya está bien de dejar pasar el tiempo mientras se deteriora un servicio fundamental. Hay que apoyar a quienes lo sostienen cada día y actuar de una vez para acabar con esta situación”, ha concluido el portavoz socialista.

La huelga del transporte público deja al descubierto un problema que Murcia arrastra desde hace demasiado tiempo. La plantilla reclama salarios actualizados y conciliación; los usuarios necesitan un servicio fiable; y el Ayuntamiento sigue sin sacar adelante un nuevo modelo tras años de retrasos. El conflicto no es solo laboral ni solo administrativo. Es la consecuencia de una política de movilidad que ha llegado tarde, ha planificado mal y ha dejado que un servicio esencial se deteriore hasta convertirse en un síntoma más del abandono de los servicios públicos en el municipio.

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